Contexto del ataque
En la madrugada del 13 de junio de 2025, Israel lanzó una ofensiva masiva denominada “Operación Rising Lion”, contra una serie de instalaciones iraníes, incluyendo plantas nucleares, fábricas de misiles y sedes militares. El objetivo declarado por el primer ministro Benjamín Netanyahu era neutralizar lo que calificó como una amenaza existencial, argumentando que Irán tenía capacidad de producir entre 9 y 15 armas nucleares en un corto plazo.
Detalles de la ofensiva
Fueron atacados lugares clave como la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, así como instalaciones en Isfahan, Khondab y Khorramabad. Fallecieron en los bombardeos el jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, general Hossein Salami, así como otros altos mandos militares y al menos dos destacados científicos nucleares. Se confirmaron también daños sustanciales en infraestructura militar y civil estratégica. Israel anticipó una posible respuesta iraní y por ello decretó un estado de emergencia nacional, cerró espacios aéreos, activó sirenas antiaéreas y movilizó fuerzas militares.
Reacciones oficiales
Irán respondió cerrando su espacio aéreo, implementando bloqueo mediático y advirtiendo que tendría una reacción severa a los ataques. En Israel, el ministro de Defensa Israel Katz expresó que la operación continuaría “tantos días como sea necesario”, mientras se movilizaban tropas y se ordenaban precauciones frente a posibles represalias. Estados Unidos negó cualquier participación directa, aunque afirmó haber sido informado previamente y enfatizó protección a su personal, mientras el senador Jack Reed calificó la acción como “una escalada peligrosa”. Otros países como Australia, Nueva Zelanda y Japón expresaron alarma y llamaron a retomar la vía diplomática.
Impacto regional y global
El mercado reaccionó rápidamente: los precios del petróleo subieron más del 6 %, y los mercados bursátiles globales registraron caídas ante la incertidumbre. Las negociaciones nucleares en curso entre EE.UU. e Irán, cuya etapa estaba por arrancar en Omán, podrían verse seriamente comprometidas. Surge el riesgo de una escalada militar, no solo entre Irán e Israel, sino también vía actores afiliados en Irak, Siria y Yemen.
Conclusión
El ataque israelí representa uno de los episodios más contundentes en la historia reciente de tensiones entre Irán e Israel. Con objetivos estratégicos en el programa nuclear iraní y la eliminación de altos mandos militares, el operativo redefine el escenario geopolítico del Medio Oriente. La imposición del estado de emergencia y la fractura en el canal diplomático subrayan la gravedad y posibles consecuencias de largo plazo: desde crisis humanitarias hasta un real rearme nuclear. El mundo observa con cautela la respuesta de Teherán y el impacto en la estabilidad regional.
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