Reacciones inmediatas tras la confesión
La declaración de culpabilidad de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos, en la que reconoció haber sobornado a policías, militares y políticos, detonó una ola de reacciones en la clase política mexicana. En este contexto, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, afirmó que las confesiones del narcotraficante no representan un riesgo para la Cuarta Transformación (4T) ni para la legitimidad del actual gobierno.
El argumento de Monreal
De acuerdo con el senador, las palabras de Zambada deben entenderse como parte de un proceso judicial en otro país y no como pruebas concluyentes contra actores políticos en funciones. “Lo que diga un capo de la droga en una corte de Nueva York no puede ser tomado como verdad absoluta”, habría señalado, enfatizando que no hay elementos para suponer que estas declaraciones afectan a la 4T o a sus integrantes.
Monreal defendió que el gobierno actual se ha caracterizado por impulsar políticas de combate a la corrupción y a la impunidad, lo que, a su juicio, lo distingue de administraciones pasadas. Subrayó además que México no debe permitir que las palabras de un narcotraficante determinen la agenda política nacional.
La reacción de la oposición
En contraste, partidos opositores como el PAN y el PRI exigieron esclarecer de inmediato qué políticos pudieron haber recibido sobornos de Zambada. Legisladores panistas insistieron en que la Fiscalía General de la República (FGR) debe abrir investigaciones independientes, sin esperar a que Estados Unidos proporcione nombres. Por su parte, diputados priistas señalaron que si la confesión de Zambada se toma en serio, el país podría enfrentar un escándalo político de gran magnitud, capaz de arrastrar a figuras de diferentes sexenios.
La presión mediática y social
La sociedad civil y analistas han coincidido en que el caso de Zambada representa una oportunidad para profundizar en la rendición de cuentas y revisar cómo durante décadas los cárteles operaron con protección institucional. Sin embargo, reconocen que sin pruebas específicas, la confesión podría convertirse únicamente en un discurso simbólico más que en una herramienta para judicializar responsabilidades.
Un tema de credibilidad
La postura de Monreal refleja la estrategia de Morena para blindarse frente a un tema potencialmente explosivo. Minimizar el impacto de las confesiones busca transmitir estabilidad política, aunque al mismo tiempo puede ser leído como una subestimación de los riesgos que implica la colusión entre narcotráfico y política. Para algunos analistas, este enfoque podría generar desgaste, pues la sociedad mexicana demanda cada vez con mayor fuerza que se investiguen las conexiones entre crimen organizado y poder político.
Lo que está en juego
Si bien la confesión de Zambada no ha aportado hasta el momento nombres concretos, la exigencia de la oposición y de la ciudadanía coloca al gobierno frente a un dilema: abrir investigaciones amplias con riesgo de tensar la política nacional, o mantener una línea de cautela que podría ser interpretada como falta de voluntad. En ese terreno se ubica la declaración de Monreal, quien busca contener la polémica y evitar que las confesiones se utilicen como arma política contra Morena.
Conclusiones
Las palabras de Ricardo Monreal muestran la estrategia oficialista de minimizar los efectos políticos de la confesión de “El Mayo” Zambada. Mientras la oposición exige indagatorias profundas y la sociedad reclama transparencia, Morena insiste en que no hay pruebas que comprometan al gobierno en funciones. El tiempo dirá si la postura de cautela logra blindar a la 4T o si, por el contrario, las exigencias de investigación terminan generando una presión política imposible de contener.
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