Harfuch: Cártel de Sinaloa sigue operando

Harfuch advirtió que el Cártel de Sinaloa sigue operando pese a la caída de “El Mayo”; Sheinbaum pedirá recursos incautados.

Un mensaje de realismo tras la caída de “El Mayo”

En la conferencia matutina del 27 de agosto de 2025, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, reconoció que el Cártel de Sinaloa “no está terminado”. Pese a la declaración de culpabilidad de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos y a que Joaquín “El Chapo” Guzmán permanece preso, el funcionario subrayó que subsisten facciones y liderazgos que mantienen la operación criminal en distintas regiones del país. El diagnóstico se distancia de interpretaciones triunfalistas: hay avances y golpes notables, pero el grupo conserva capacidad de daño.

Contexto: la admisión de “El Mayo” y un decomiso sin precedentes

El viraje en la conversación se produjo después de que Zambada se declarara culpable en una corte federal de Brooklyn por dirigir una empresa criminal continua y por conspiración bajo RICO, aceptando además un fallo de decomiso por 15 mil millones de dólares. La sentencia quedó programada para enero de 2026 y contempla cadena perpetua. Aunque el monto del decomiso refleja décadas de tráfico de drogas, especialistas en recuperación de activos advierten que recuperar la cifra total es improbable, dado el carácter líquido, disperso y opaco de las ganancias ilícitas acumuladas durante años.

Qué dijo Harfuch: un cartel con varias cabezas

El titular de Seguridad explicó que el Cártel de Sinaloa nunca operó como una pirámide con un solo mando, sino mediante múltiples cabezas y células semi-autónomas. La captura, extradición o condena de figuras históricas, enfatizó, merma capacidades y desarticula redes, pero no extingue la organización por sí misma. Entre los liderazgos y facciones señaladas por autoridades destacan “Los Chapitos”, así como remanentes vinculados a la vieja guardia que históricamente orbitó alrededor de “El Mayo”.

Harfuch añadió que la declaración de culpabilidad no equivale a la desaparición del grupo: la agenda inmediata del Gobierno pasa por sostener la presión operativa, desmantelar células logísticas, asegurar rutas y congelar flujos financieros que alimentan la cadena delictiva (precursores, laboratorios, transporte y lavado).

El mapa de poder: reacomodos y riesgos

La salida de “El Mayo” del tablero —por confesión y eventual sentencia— abre un periodo de reacomodo interno. En el corto plazo, los análisis de inteligencia anticipan dos riesgos principales:

  1. Fragmentación violenta: disputas entre facciones para controlar rutas, laboratorios y rentas locales.
  2. Alianzas tácticas: pactos temporales con otros grupos para asegurar corredores o tercerizar violencia.

Ambos escenarios implican violencia focalizada, posibles picos de homicidios en zonas logísticas (puertos, fronteras, cruces carreteros) y mutaciones en los mercados de drogas (relevos de químicos, variaciones de pureza, rutas alternas).

¿Y los $15 mil millones? La postura del Gobierno de México

Tras conocerse el acuerdo de decomiso en Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó que su Gobierno solicitará a Washington la devolución de recursos incautados a Zambada para reparación del daño en México, con destino a población vulnerable mediante programas sociales. En términos prácticos, el camino institucional transita por mecanismos de cooperación jurídica y esquemas de reparto de activos que, si bien existen, no garantizan la entrega de montos estimados en expedientes estadounidenses ni resuelven por sí solos la trazabilidad del dinero ilícito.

El éxito de una eventual repatriación dependerá de:

  • Trazas probatorias que vinculen activos con delitos y víctimas en México.
  • Acuerdos bilaterales que definan porcentajes, tiempos y usos.
  • Capacidad técnica para administrar y blindar esos recursos de nueva corrupción.

Implicaciones para la estrategia de seguridad

  1. Continuidad de operaciones: la prioridad es cerrar brechas que permiten a las células operar (precursores, insumos, armamento y esquemas de lavado).
  2. Inteligencia financiera: se requiere profundizar el rastreo patrimonial (empresas fachada, bienes raíces, comercio exterior, fintech) y acelerar extinción de dominio en México.
  3. Cooperación binacional: la confesión de Zambada refuerza la cooperación judicial con Estados Unidos, pero también demandará coordinación fina para evitar picos de violencia por acciones unilaterales.
  4. Comunicación pública: evitar narrativas que sobre-vendan la caída de un capo y, a la vez, comunicar metas verificables (laboratorios desmantelados, rutas neutralizadas, sentencias y decomisos efectivos).

Lo que sigue

  • Sentencia de “El Mayo” en enero de 2026, con horizonte de cadena perpetua.
  • Operativos para neutralizar facciones residuales en México y regiones fronterizas.
  • Negociación de repatriación de activos con EE.UU., con foco en impacto social medible.
  • Evaluación trimestral de indicadores (homicidios, aseguramientos, precursores) que permitan medir si la presión estatal se traduce en disrupción sostenida.

Conclusión

El reconocimiento de Harfuch de que el Cártel de Sinaloa sigue operando no es concesión de derrota, sino ajuste a la realidad criminal: las organizaciones de esta escala no colapsan por la sola caída de un líder. La confesión y el decomiso contra “El Mayo” son golpes estratégicos; convertirlos en reducciones duraderas de violencia y capacidades operativas exigirá inteligencia financiera, cooperación internacional y consistencia institucional en el tiempo.

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