Qué ocurrió y desde cuándo
El Gobierno de México anunció la suspensión temporal de los envíos postales y de paquetería hacia Estados Unidos a partir del 27 de agosto de 2025. La decisión —comunicada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Servicio Postal Mexicano (Correos de México)— responde a la inminente entrada en vigor en EE.UU. de nuevas disposiciones arancelarias que eliminan la exención conocida como de minimis para paquetes de hasta 800 dólares. La medida mexicana estará vigente “en tanto se definan nuevos procesos operativos” que permitan adaptarse al nuevo esquema estadounidense.
El giro de Estados Unidos: fin del de minimis y dos vías de cobro
El 30 de julio de 2025, el presidente de Estados Unidos firmó la Orden Ejecutiva 14324, que suspende el trato libre de aranceles que por décadas tuvieron los envíos de bajo valor (de minimis). El cambio entra en vigor el 29 de agosto de 2025 a las 00:01 (EDT) y se aplicará a todos los países. Desde ese momento, los envíos que antes cruzaban sin impuestos deberán pagar derechos conforme a dos esquemas:
- Arancel ad valorem: se calcula según la tarifa “recíproca” aplicable al país de origen (derivada del programa de “tarifa recíproca” establecido en 2025).
- Cuota fija transitoria: durante seis meses (hasta el 28 de febrero de 2026), los operadores postales podrán optar por una tasa plana por paquete en un rango de 80 a 200 dólares, que varía según el país de origen y su tasa efectiva bajo el marco de emergencia invocado por Washington.
Tras ese periodo de transición, todos los envíos deberán liquidar el arancel ad valorem correspondiente.
¿Qué suspendió exactamente México?
La suspensión anunciada por México cubre envíos postales y de paquetería a través de Correos de México. El objetivo es evitar contratiempos y costos inesperados a usuarios y pequeñas empresas mientras se aclaran procedimientos, declaraciones y mecanismos de cobro exigidos por la autoridad estadounidense. La pausa mexicana se alinea con decisiones similares de otros servicios postales (por ejemplo, en Europa, Japón, Canadá y Australia), que también han restringido o detenido temporalmente las remesas a EE.UU. ante la incertidumbre operativa inicial del nuevo régimen.
¿Y las paqueterías privadas?
El cambio estadounidense no prohíbe los envíos comerciales; los encarece y formaliza. Para envíos no postales (couriers/exprés), la regla general es tramitar una entrada aduanera formal o informal y pagar los aranceles, impuestos y tasas aplicables. Es decir, las empresas de mensajería privada que estén habilitadas para recaudar y enterar los derechos ante la aduana estadounidense pueden seguir operando, siempre que cumplan con la nueva carga documental y de pago. En la práctica, esto elevará costos y puede alargar los tiempos en el corto plazo por cuellos de botella de adaptación.
¿Qué pasa con el T-MEC?
El fin del de minimis no deroga las preferencias del T-MEC (USMCA), pero sí cambia la vía para aplicarlas.
- Si el envío viaja por la red postal y cae bajo la sección postal de la orden ejecutiva, no puede reclamar preferencia T-MEC en ese canal específico.
- Si el envío entra por vía no postal y realiza la entrada aduanera correspondiente, sí puede reclamar preferencia T-MEC si cumple reglas de origen y requisitos de certificación.
En suma: el T-MEC sigue vigente, pero la logística para aprovecharlo cambia —especialmente para la microexportación que antes descansaba en de minimis.
Excepciones y matices relevantes
- La orden y la guía oficial prevén excepciones estrechas por razones legales (p. ej., ciertas categorías amparadas por la ley de emergencias económicas de EE.UU.).
- En la fase transitoria postal (seis meses), puede usarse la cuota fija por paquete (80–200 dólares); después de ello, todos los envíos deberán ir por arancel ad valorem.
- Determinadas categorías personales (p. ej., efectos de viaje y ciertos regalos de bajo valor) conservan exenciones específicas en términos de la normativa estadounidense, distintas del antiguo de minimis comercial.
El tamaño del impacto: del e-commerce a la carta familiar
La eliminación del de minimis afecta un volumen gigantesco del comercio transfronterizo: en 2024 se contabilizaron 1.36 mil millones de envíos de bajo valor a EE.UU. bajo ese beneficio. La micro y pequeña empresa mexicana que vendía directo al consumidor estadounidense —artesanías, moda, accesorios, refacciones— enfrentará nuevos costos (aranceles, gestión aduanera, intermediación) y más fricción (datos, identificación del contenido, clasificación arancelaria).
Para el consumidor y la diáspora, el efecto es tangible: más caro enviar y recibir paquetes, posibles demoras y mayor probabilidad de que el transportista solicite información adicional (facturas, descripciones detalladas, certificados de origen cuando proceda). En el muy corto plazo, la pausa de Correos de México puede interrumpir envíos personales —incluida correspondencia— hasta que se publiquen y adopten nuevos procesos.
Por qué lo hace Washington: seguridad, recaudación y “tarifa recíproca”
La Casa Blanca justifica el cambio en tres frentes:
- Seguridad y salud pública (combatir opioides sintéticos y otras mercancías ilícitas que aprovecharían controles reducidos).
- Cumplimiento y trazabilidad (cerrar lo que califica como “vacíos” que permitían evasión de aranceles y subdeclaración).
- Política industrial y de competencia (uso de una tarifa recíproca para equilibrar prácticas comerciales y proteger a fabricantes y minoristas domésticos).
El gobierno estadounidense prevé una recaudación adicional significativa y un cambio estructural en el modelo del direct-to-consumer internacional.
¿Qué sigue para México?
En el corto plazo, la autoridad mexicana y Correos de México deberán:
- Acordar con USPS/CBP los formatos de datos, cobro y remisión de derechos para reabrir el canal postal con previsibilidad.
- Emitir guías prácticas para usuarios y PyMEs (clasificación arancelaria básica, valor en aduana, documentos mínimos, evidencia de origen cuando se pretenda preferencia T-MEC por vía no postal).
- Coordinar con mensajerías privadas para mitigar interrupciones y evitar abusos en cobros o tiempos.
En el mediano plazo, el sector exportador de baja escala —incluidas plataformas y marketplaces— tendrá que reconfigurar catálogos, precios y logística, y en su caso migrar a canales no postales con entrada formal cuando valga la pena reclamar preferencia T-MEC.
Conclusiones
La suspensión mexicana de envíos postales a EE.UU. es reactiva y temporal, pero marca un punto de inflexión: el fin del de minimis formaliza el pequeño comercio transfronterizo y encarece el envío directo al consumidor. Para México, el reto es restablecer el canal postal con reglas claras, mientras acompaña a emprendedores y PyMEs en la transición hacia operaciones más complejas, donde planificación aduanera y cumplimiento serán tan importantes como el producto mismo.
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