Contexto de la tragedia en Iztapalapa
El pasado 10 de septiembre, en el Puente de la Concordia, alcaldía Iztapalapa, una pipa que transportaba aproximadamente 49 000 litros de gas licuado de petróleo volcó y explotó, desatando algunas de las llamas más intensas registradas este año en la Ciudad de México —se reportaron flamas de hasta 30 metros de altura, afectando a más de 18 vehículos e impactando una zona densamente habitada. El saldo preliminar: 8 personas fallecidas, 94 lesionadas —de las cuales 22 están en estado crítico—, y múltiples escenas desgarradoras como la de una mujer que cubrió con su cuerpo a su nieta para protegerla de las llamas.
Respuesta del Gobierno federal y local
En su conferencia matutina del 11 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su profundo pesar por los hechos y reafirmó el compromiso de brindar toda la asistencia necesaria a las familias afectadas, coordinándose con distintas dependencias y niveles de gobierno.
La jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, detalló que se dispusieron más de mil 370 elementos de atención de emergencias, movilizando recursos médicos, bomberos, policías y personal de protección civil de la CDMX, Estado de México y la Federación. Además, se habilitaron numerosos hospitales —como el Rubén Leñero, Balbuena, ISSSTE Zaragoza, IMSS 53, entre otros— para la atención especializada, movilizando comandas integrales para apoyar a las víctimas y sus familiares.
Medidas inmediatas: trazabilidad y regulación del transporte
Sheinbaum anunció que se fortalecerá el control sobre el transporte de combustibles, especialmente aquel que implique riesgo mayor —como gas LP, gasolina o diésel— a través del refuerzo de permisos y procedimientos de trazabilidad para combatir el huachicol fiscal o contrabando de combustible.
Estas medidas están siendo evaluadas en el Gabinete de Seguridad federal, con la participación activa de la Secretaría de Energía, la ASEA (Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente), y otras instancias involucradas en las autorizaciones del transporte de materiales peligrosos.
Revisión normativa y posibles implementaciones futuras
La mandataria federal reconoció que, aunque ya existían “orientaciones” para trasladar sustancias peligrosas en horarios específicos (como la noche), estas no eran obligatorias. Dijo que su gobierno analizará la conveniencia de hacer obligatorias estas restricciones de horario, adoptando prácticas recomendadas internacionalmente.
Investigación y prevención de nuevas tragedias
Sheinbaum confirmó que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México tendrá a su cargo el peritaje completo para determinar las causas del accidente y deslindar responsabilidades. Asimismo, destacó que las medidas no solo deben atender lo inmediato, sino evitar que tragedias similares se repitan.
Solidaridad y apoyo institucional
Ambas autoridades ofrecieron total apoyo a los heridos y sus familias. El Gobierno federal, junto con la CDMX, activó servicios de salud (IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar), Protección Civil, Guardia Nacional, Marina y Defensa, para una atención integral. Sheinbaum insistió en su compromiso permanente: “estamos apoyando en todo lo que se necesita… vamos a estar ahí muy pendientes”.
Conclusión
La explosión en Iztapalapa no solo ha dejado un doloroso saldo humano, sino que también ha impulsado al Gobierno federal y local a actuar con determinación: desde el refuerzo de permisos y trazabilidad en el transporte de combustibles, hasta una revisión de normas y horarios, pasando por una vigilancia más estricta del sector. El objetivo es claro: reforzar la seguridad y garantizar que una tragedia similar no vuelva a ocurrir.
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