ONU adopta tratado de alta mar para 2026

Un hito en la gobernanza oceánica

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar —conocido también como High Seas Treaty o BBNJ (Biodiversity Beyond National Jurisdiction)—, un acuerdo internacional que busca proteger y conservar la biodiversidad marina en aguas internacionales, más allá de las jurisdicciones de los Estados.

El tratado, que alcanzó el número mínimo de ratificaciones en septiembre de 2025, entrará oficialmente en vigor el 17 de enero de 2026, marcando un precedente histórico en la protección global de los océanos.

Antecedentes y necesidad del tratado

Hasta ahora, las aguas internacionales —que representan alrededor del 60 % de la superficie oceánica mundial— carecían de un marco legal integral para regular actividades humanas y proteger ecosistemas. La explotación pesquera, la minería submarina y la contaminación han puesto en riesgo hábitats fundamentales para la vida marina.

Durante más de 15 años, la comunidad internacional debatió los términos del acuerdo, enfrentando tensiones entre países industrializados con intereses en la explotación de recursos marinos y naciones en desarrollo que demandaban una distribución justa de los beneficios derivados de la bioprospección en alta mar.

Objetivos principales del tratado

  1. Crear áreas marinas protegidas en alta mar
    El tratado establece mecanismos para designar y gestionar zonas de conservación fuera de jurisdicciones nacionales, con el fin de alcanzar la meta de proteger al menos el 30 % de los océanos para 2030.
  2. Regular el acceso a recursos genéticos marinos
    Muchas especies marinas poseen compuestos de interés para la medicina, la biotecnología y la industria farmacéutica. El tratado establece reglas para compartir beneficios de manera equitativa entre todos los países.
  3. Evaluar el impacto ambiental de actividades humanas
    Se exigirá que proyectos como minería en aguas profundas, pesca industrial o exploración científica pasen por evaluaciones de impacto ambiental rigurosas.
  4. Fortalecer la cooperación científica y tecnológica
    Se impulsará la transferencia de conocimientos y tecnologías a países en desarrollo para garantizar una participación equitativa en la investigación y explotación sustentable de recursos marinos.

Implicaciones para México y América Latina

México, como nación con litoral en dos océanos y vasta biodiversidad marina, tendrá un papel clave en la implementación del tratado. Entre las principales implicaciones se encuentran:

  • Mayor responsabilidad en la vigilancia de sus aguas adyacentes y en la cooperación internacional para la protección del Pacífico y el Golfo de México.
  • Posibilidad de acceder a mecanismos de financiamiento y cooperación técnica para proyectos de conservación marina.
  • Compromiso de alinear sus políticas nacionales de pesca, conservación y uso sostenible con los lineamientos del tratado.

Para América Latina, el tratado representa la oportunidad de consolidar la gestión regional de áreas como la Corriente de Humboldt o el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, donde convergen especies altamente migratorias como ballenas, tiburones y tortugas marinas.

Desafíos de implementación

Aunque el tratado es celebrado como un avance histórico, enfrenta desafíos considerables:

  • Ratificación universal: aún falta que muchos países lo firmen o ratifiquen, lo que puede retrasar su aplicación plena.
  • Fiscalización y cumplimiento: vigilar las actividades en aguas internacionales es complejo, costoso y requiere cooperación tecnológica de alto nivel (satélites, drones marinos, observación científica).
  • Conflictos de intereses económicos: la industria pesquera y minera ha mostrado resistencia a las restricciones, y algunos Estados podrían priorizar sus intereses económicos sobre los compromisos ambientales.
  • Financiamiento: la creación de áreas protegidas y el monitoreo global demandan recursos significativos que todavía no están garantizados.

Repercusiones globales

El Tratado de Alta Mar es visto como un avance crucial en la lucha contra la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Proteger los océanos no solo salvaguarda especies, sino que también ayuda a mantener los servicios ecosistémicos que regulan el clima, generan oxígeno y sustentan la alimentación de millones de personas.

La entrada en vigor en 2026 abrirá una nueva etapa en la diplomacia ambiental, en la que se pondrá a prueba la capacidad de la comunidad internacional para priorizar la sustentabilidad sobre la explotación indiscriminada.

Conclusión

El Tratado de Alta Mar representa un punto de inflexión en la historia de la protección ambiental global. Su éxito dependerá de la cooperación internacional, la capacidad de vigilancia tecnológica y el compromiso de los Estados para equilibrar el desarrollo económico con la conservación. Para México y el mundo, constituye una oportunidad única para garantizar que los océanos, fuente de vida y recursos, se mantengan saludables para las futuras generaciones.

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