Diputados aprueban nueva Ley Aduanera

Introducción: una reforma clave y polémica

La Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley Aduanera, una de las primeras reformas estructurales impulsadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum. El Ejecutivo la presenta como una herramienta para modernizar el comercio exterior, combatir el contrabando y fortalecer la recaudación fiscal.
Sin embargo, la oposición y sectores empresariales, particularmente del sector automotriz, han advertido que la norma podría convertirse en un mecanismo de “huachicol fiscal institucionalizado”, al otorgar facultades discrecionales a las autoridades aduaneras y modificar los mecanismos de control sobre la importación de bienes.

La iniciativa, aprobada con mayoría de votos del bloque oficialista, marca un nuevo capítulo en la relación entre el poder legislativo y los empresarios, en un contexto de tensiones por el rumbo económico del país.


Contenido y alcance de la nueva ley

La reforma plantea una reestructuración completa del marco legal que rige las aduanas mexicanas. Entre sus principales puntos se incluyen:

  • Centralización de la administración aduanera bajo una sola autoridad con capacidad para intervenir en todas las zonas fronterizas y marítimas del país.
  • Creación de un sistema digital integral para registrar cada operación de importación y exportación, con el objetivo de reducir la evasión y la falsificación de documentos.
  • Endurecimiento de sanciones para agentes aduanales y transportistas que participen en prácticas ilícitas o simulen operaciones.
  • Incorporación de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina en labores de inspección y control, formalizando la presencia militar en los puntos aduaneros.
  • Regulación especial para el comercio automotriz y energético, dos sectores históricamente asociados al contrabando y la subfacturación.

El gobierno sostiene que la nueva ley busca “blindar la frontera económica del país” frente a las redes criminales dedicadas al contrabando de combustibles, autopartes y metales, que cada año provocan pérdidas fiscales estimadas en más de 100 mil millones de pesos.


Argumentos del gobierno

Durante la presentación de la iniciativa, legisladores del partido oficial destacaron que la modernización aduanera permitirá cerrar espacios a la corrupción, eliminar intermediarios y dotar de mayor transparencia a los procesos de importación.
El Ejecutivo federal argumentó que las aduanas son “uno de los principales focos de evasión fiscal y lavado de dinero”, por lo que la reforma busca convertirlas en una barrera legal y tecnológica contra el crimen financiero.

También se resaltó que el nuevo sistema permitirá que la información fiscal, logística y aduanera fluya en tiempo real hacia las instituciones responsables del combate al contrabando, mejorando la trazabilidad de mercancías y la detección de irregularidades.


Críticas y advertencias de la oposición

La aprobación no estuvo exenta de controversias. Diputados de oposición advirtieron que la reforma podría convertirse en una herramienta para ejercer control político y económico sobre las operaciones de comercio exterior.
El bloque opositor acusó al gobierno de promover una legislación que, bajo el discurso de la eficiencia, centraliza el poder en la autoridad federal y elimina contrapesos institucionales.

Uno de los puntos más discutidos fue la posibilidad de que la Secretaría de Hacienda y la Agencia Nacional de Aduanas asuman facultades discrecionales para definir procesos de importación sin consulta con el sector privado.
Los legisladores señalaron que, en la práctica, esto podría abrir la puerta a un “huachicol fiscal institucionalizado”, al permitir prácticas opacas de exención o manipulación de aranceles, afectando la competitividad de las empresas formales.

El sector automotriz, por su parte, advirtió que la nueva ley podría alterar las cadenas de suministro y aumentar los costos logísticos, particularmente por los nuevos requisitos de certificación y fiscalización de autopartes.
Empresarios del norte del país expresaron que las aduanas se convertirán en “un cuello de botella burocrático” si no se garantiza un proceso ágil y tecnológico.


Impacto en la industria y el comercio exterior

México, como uno de los principales países exportadores del mundo, depende de una red aduanera eficiente. La reforma, según especialistas en derecho fiscal, podría tener efectos mixtos:
por un lado, mayor transparencia y trazabilidad en las operaciones; por otro, riesgos de concentración de poder y aumento de costos operativos.

El impacto será especialmente notorio en sectores como:

  • Automotriz: incremento en los tiempos de liberación de mercancías, posibles demoras en la validación de origen y certificación de componentes.
  • Energético: refuerzo en la vigilancia del ingreso de combustibles, aceites y gasolinas para evitar el contrabando.
  • Tecnológico y electrónico: endurecimiento de controles sobre importaciones de alto valor o con riesgo de subfacturación.
  • Agroindustrial: modernización en sistemas de registro sanitario y trazabilidad de exportaciones.

Mientras el gobierno defiende que el objetivo es “blindar” la economía frente al fraude, algunos empresarios temen que la aplicación excesiva de controles paralice la agilidad comercial que México necesita en su relación con Estados Unidos y otros socios del T-MEC.


Perspectiva política y regional

Más allá de los efectos económicos, la aprobación de la Ley Aduanera tiene un claro trasfondo político. Representa uno de los primeros triunfos legislativos de la administración Sheinbaum y refuerza la imagen de continuidad con el proyecto de centralización del Estado que caracterizó a su antecesor.

La participación de las Fuerzas Armadas en las labores de inspección ha despertado preocupación entre organismos civiles, que advierten un avance sostenido del militarismo en funciones tradicionalmente administrativas.
En varias entidades fronterizas, los gobiernos locales manifestaron inquietud ante la posible pérdida de autonomía operativa y fiscal.


Desafíos de implementación

El éxito de la nueva ley dependerá de su implementación efectiva. Para ello, será necesario:

  1. Digitalizar procesos con infraestructura tecnológica que evite retrasos o corrupción.
  2. Capacitar al personal aduanero y establecer mecanismos de supervisión civil.
  3. Garantizar transparencia en la aplicación de sanciones y en la asignación de permisos o concesiones.
  4. Coordinar esfuerzos con el sector privado para evitar disrupciones en la cadena de suministro.
  5. Definir un marco claro de responsabilidades militares y civiles dentro de las aduanas.

De no atender estos puntos, la reforma podría enfrentar los mismos vicios que busca erradicar.


Conclusión

La nueva Ley Aduanera marca un cambio profundo en el modelo de control y fiscalización de las fronteras mexicanas. Aunque el gobierno la presenta como una medida de eficiencia y combate a la corrupción, su aplicación plantea riesgos considerables para la autonomía económica y la transparencia institucional.
Si logra equilibrar la vigilancia con la competitividad, podría convertirse en un hito positivo en la administración pública. Pero si prevalece la opacidad y el centralismo, México podría entrar en una etapa de mayor rigidez comercial, con costos políticos y económicos difíciles de revertir.

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