CFE promete luz limpia, barata y estable

Un nuevo compromiso energético

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) presentó su plan estratégico 2025-2030, con el que busca transformar el sistema eléctrico nacional y proyectar una imagen de empresa pública moderna, eficiente y sustentable.
El programa, considerado uno de los más ambiciosos de los últimos años, tiene tres ejes principales: energía limpia, tarifas estables y seguridad en el suministro eléctrico.

Según el documento oficial, la CFE se compromete a aumentar su capacidad de generación limpia del 22.5 % actual al 38 % para el año 2030. Esto implicará una inversión de miles de millones de pesos en nuevas plantas solares, hidroeléctricas y eólicas, además de proyectos de almacenamiento con baterías y modernización de la red de transmisión.

El plan forma parte de la estrategia gubernamental para lograr una transición energética ordenada, con la promesa de que el acceso a la electricidad sea no solo más limpio, sino también más asequible y confiable para los consumidores.

La apuesta por las energías limpias

Entre los proyectos más destacados se encuentran la expansión de centrales hidroeléctricas modernizadas, la construcción de nuevos parques solares en Sonora, Oaxaca y Chihuahua, y la incorporación de energía eólica en el Istmo de Tehuantepec.
Estas inversiones permitirán a la CFE reducir su dependencia de los combustibles fósiles, que actualmente representan alrededor del 80 % de su matriz energética.

Además, el plan incluye la implementación de tecnologías de almacenamiento energético, una medida crucial para estabilizar la red ante la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica.
El objetivo es garantizar un suministro continuo incluso durante picos de demanda o periodos de baja generación renovable.

No obstante, analistas energéticos advierten que la transición no será sencilla. A pesar del avance en proyectos de energía limpia, la CFE continúa dependiendo fuertemente del gas natural, lo que plantea un reto para cumplir las metas de descarbonización.

Tarifas estables y acceso universal

Otro de los pilares del nuevo plan es el compromiso de mantener tarifas eléctricas estables, incluso en un contexto global de precios volátiles de la energía.
La CFE asegura que la combinación de mayor generación renovable, eficiencia operativa y modernización tecnológica permitirá proteger las tarifas domésticas y reducir costos de transmisión.

El proyecto también busca fortalecer la infraestructura eléctrica en comunidades rurales y marginadas, donde aún existen deficiencias de cobertura.
Se prevé la instalación de sistemas fotovoltaicos comunitarios y la ampliación de redes en zonas de difícil acceso, con el objetivo de alcanzar la cobertura eléctrica total para 2030.

Retos financieros y estructurales

Pese a las metas ambiciosas, los desafíos financieros son significativos.
La CFE arrastra un endeudamiento considerable, que podría limitar su capacidad de inversión si no se implementan mecanismos de financiamiento complementarios.
Expertos señalan que, para cumplir con los objetivos de generación limpia, la empresa deberá recurrir a alianzas público-privadas o emitir instrumentos verdes que atraigan capital sostenible.

Otro punto crítico es la eficiencia operativa. Aún persisten pérdidas técnicas y no técnicas en la red eléctrica nacional —principalmente por robo de energía— que representan cerca del 10 % de la producción total.
Reducir esas pérdidas sería clave para mejorar la rentabilidad del sistema y liberar recursos para proyectos de expansión.

La dimensión ambiental y social

El compromiso con la sustentabilidad también contempla una reducción del 25 % en emisiones de CO₂ para 2030.
Esto se complementa con programas de reforestación, compensación ambiental y capacitación técnica en comunidades donde se instalan proyectos energéticos.

El plan tiene además una dimensión social: la CFE busca impulsar el desarrollo local mediante empleo directo, contratación de proveedores nacionales y capacitación en energías renovables.
El discurso oficial subraya que la transición energética debe ser justa y beneficiar a las regiones más rezagadas del país, en lugar de concentrarse en los grandes centros urbanos.

Opiniones divididas

El nuevo rumbo de la CFE ha generado reacciones encontradas.
Por un lado, ambientalistas celebran el énfasis en energía limpia y la intención de reducir emisiones.
Por otro, críticos advierten que la dependencia del gas natural y la falta de participación privada podrían frenar el cumplimiento de las metas.

También existen dudas sobre la transparencia y la viabilidad financiera de los proyectos anunciados.
Algunos expertos señalan que, sin una reforma estructural en la gobernanza de la empresa y mayor rendición de cuentas, los planes podrían quedarse en metas declarativas.

Sin embargo, el consenso general es que la CFE está dando un paso necesario para alinearse con las tendencias globales de transición energética, que exigen innovación tecnológica, inversión verde y un enfoque de largo plazo.

Conclusión

La CFE enfrenta un desafío monumental: ofrecer energía limpia, barata y estable en un contexto de alta demanda y transición climática.
El éxito del plan dependerá de su capacidad para convertir las promesas en proyectos ejecutables, mejorar su eficiencia operativa y garantizar un equilibrio entre rentabilidad, sostenibilidad y justicia social.

Si logra cumplir con sus metas de 2030, México podría posicionarse como uno de los líderes regionales en generación eléctrica sustentable, con una red más moderna, resiliente y accesible para todos.

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