PAN acusa silencio de CNDH ante abusos en marcha

Una jornada de tensión que abrió un nuevo frente político

Tras la marcha de la Generación Z en la Ciudad de México, el Partido Acción Nacional (PAN) lanzó una crítica frontal contra la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y contra la ombudsperson capitalina, María Dolores González Sarabia, acusándolas de guardar un “silencio cómplice” frente a los presuntos abusos cometidos por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).

La protesta, convocada inicialmente como una manifestación juvenil contra la inseguridad y la violencia, terminó marcada por enfrentamientos, denuncias de uso excesivo de la fuerza y la apertura de investigaciones contra agentes policiales. En ese contexto, la falta de pronunciamientos inmediatos por parte de los organismos de derechos humanos fue el detonante para que el PAN exigiera explicaciones y acciones concretas.

Las críticas: omisión, tardanza y falta de postura institucional

Según los legisladores panistas, los hechos registrados durante y después de la marcha ameritaban una respuesta urgente de parte de la CNDH y de la Comisión local. Argumentaron que las imágenes de agresiones captadas en video, sumadas a los reportes de manifestantes lesionados, debieron motivar un comunicado preliminar, una condena o el inicio visible de indagatorias independientes.

Afirmaron que la ausencia de un posicionamiento inmediato envió un mensaje de indiferencia ante posibles violaciones a derechos humanos, especialmente porque varias de las víctimas eran jóvenes que ejercían su derecho a la protesta pacífica. En diversos espacios públicos, miembros del PAN señalaron que la omisión era inadmisible para instituciones cuyo propósito es vigilar la conducta de la autoridad, particularmente en situaciones donde el Estado podría haberse excedido en el uso de la fuerza.

Respuesta política y confrontación narrativa

La acusación del PAN no ocurrió en un vacío: se enmarcó en un ambiente de creciente tensión política entre el partido y el gobierno capitalino. Mientras funcionarios de la Ciudad de México han defendido la actuación de la policía señalando la presencia de grupos violentos infiltrados, el PAN sostiene que esto no justifica las agresiones documentadas.

En conferencias y comunicados, los panistas también mencionaron que tanto la CNDH como la comisión local han sido acusadas en otras ocasiones de tardanza o falta de contundencia en temas de violencia institucional. La marcha de la Generación Z, argumentan, simplemente expuso nuevamente un problema recurrente: la dificultad para actuar con autonomía ante posibles abusos del poder público.

Demandas y exigencias del partido

Además de criticar el silencio, el PAN exigió:

  • Que la CNDH y la comisión capitalina emitan informes detallados sobre las acciones emprendidas.
  • Que se abran investigaciones formales y autónomas sobre el actuar de la policía durante la marcha.
  • Que los organismos garanticen acompañamiento a las víctimas y faciliten canales para presentar quejas.
  • Que se revise si la falta de pronunciamiento fue una decisión administrativa, una falla de comunicación o un alineamiento político con autoridades gubernamentales.

Algunos legisladores incluso solicitaron la renuncia de responsables de derechos humanos si se confirma que hubo omisión deliberada.

Implicaciones para el debate público y los derechos humanos

La polémica ha reavivado la discusión sobre el rol de los organismos de derechos humanos en México. En teoría, estas instituciones deben operar con absoluta autonomía y ser las primeras en reaccionar ante denuncias de abuso. Sin embargo, en la práctica enfrentan críticas por falta de contundencia, escasez de recursos, presiones políticas o estructuras internas debilitadas.

El debate también toca el núcleo del derecho a la protesta: la ciudadanía exige que tanto manifestantes como policías cuenten con garantías claras, protocolos aplicados correctamente y supervisión externa que evalúe los hechos sin sesgos.

Conclusiones

La acusación del PAN contra la CNDH y la ombudsperson capitalina refleja un creciente desgaste en la confianza hacia las instituciones encargadas de vigilar el respeto a los derechos humanos. Más allá del debate partidista, el tema central sigue siendo la necesidad de respuestas rápidas, transparentes y contundentes cuando existe evidencia de posible abuso policial.

Si bien las autoridades de derechos humanos pueden atender los casos en curso, su legitimidad depende de la capacidad de reaccionar con oportunidad. La marcha de la Generación Z puso a prueba esa capacidad y abrió una conversación urgente sobre el papel real que estos organismos juegan en México y sobre los desafíos que enfrentan para cumplir con su misión de proteger a la ciudadanía.


Referencias

  • Reporte Índigo – PAN exige renuncia de responsables por actuación policial en la marcha de la Generación Z
  • Capital México – PAN acusa autoritarismo tras agresiones en la movilización

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