El presupuesto para cuidados queda lejos de lo recomendado

Un avance importante… pero insuficiente

La creación del Anexo 31, el mecanismo que agrupa los recursos destinados al futuro Sistema Nacional de Cuidados, marcó un hito en la política social de México. Por primera vez, el presupuesto federal reconoce a los cuidados como un componente prioritario del bienestar social y de la economía. Sin embargo, a pesar de este avance institucional, el monto asignado para 2025 está muy lejos de alcanzar los niveles recomendados internacionalmente, especialmente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sugiere invertir alrededor del 3% del PIB para garantizar un sistema sólido, universal y sostenible.

Analistas y organizaciones civiles coinciden en que el presupuesto actual no corresponde al tamaño de la demanda, ni al ritmo con el que aumenta la población que requiere atención constante: niñas y niños, personas mayores, personas con discapacidad, y quienes necesitan apoyo para realizar actividades de la vida diaria.


La dimensión del reto: un país que envejece aceleradamente

México atraviesa un proceso de envejecimiento demográfico mucho más rápido de lo previsto hace apenas dos décadas. La proporción de personas mayores crecerá significativamente en los próximos años, lo que incrementa la necesidad de servicios de cuidados profesionales, centros especializados, programas comunitarios y apoyos económicos.

Sin una inversión robusta, la carga de cuidados continuará recayendo mayoritariamente en los hogares —específicamente en las mujeres— como ha ocurrido históricamente. Esto limita su participación laboral, profundiza brechas económicas y reduce su seguridad financiera a largo plazo.

Estudios de organismos internacionales advierten que, en países donde no se desarrolla un sistema de cuidados fuerte, la desigualdad de género se agrava y la productividad económica disminuye. En contraste, los países que invierten en cuidados experimentan aumentos en empleo formal, reducción de pobreza, mayor bienestar social y crecimiento sostenido.


¿Por qué el presupuesto no alcanza?

El Anexo 31 concentra programas existentes —como estancias infantiles, apoyos a personas con discapacidad o servicios comunitarios— pero no cuenta con recursos suficientes para ampliar la cobertura, profesionalizar al personal ni construir la infraestructura necesaria para atender a las millones de familias que hoy afrontan el trabajo de cuidados sin apoyo público.

El gasto actual representa solo una fracción de lo necesario: no permite expandir centros de día, crear redes comunitarias, generar capacitación especializada o garantizar que los servicios tengan estándares nacionales de calidad. La OIT ha sido clara al señalar que destinar montos muy por debajo del 3% del PIB impide que un sistema de cuidados sea funcional y universal.

Al no contar con los recursos adecuados, México corre el riesgo de construir un sistema incompleto, fragmentado y dependiente de esfuerzos aislados de gobiernos estatales o iniciativas privadas.


Impacto en las mujeres: la brecha que no se cierra

Gran parte del debate sobre el presupuesto de cuidados está directamente vinculado con la desigualdad de género. En México, las mujeres realizan más del doble del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres. Esta sobrecarga limita su acceso a empleos formales, reduce su independencia económica y afecta su salud mental y física.

Sin un sistema público amplio y gratuito (o de bajo costo), muchas mujeres seguirán abandonando estudios, rechazando oportunidades de empleo o trabajando en condiciones precarias. Organizaciones feministas han advertido que la construcción del Sistema Nacional de Cuidados es una deuda histórica con las mujeres de México, pero insisten en que dicha deuda no se salda con presupuestos mínimos.


Consecuencias para la economía en general

La falta de inversión en cuidados tiene implicaciones más allá del ámbito social o de género:

  • Reduce la participación laboral femenina, lo que afecta el crecimiento económico.
  • Limita la creación de empleos formales en el sector de cuidados, un mercado que podría convertirse en una de las principales fuentes de trabajo en el futuro.
  • Mantiene la informalidad, ya que muchas familias contratan servicios sin regulación o recurren a arreglos privados precarios.
  • Impide que la población dependiente —niños, adultos mayores, personas con discapacidad— tenga acceso a servicios dignos y seguros.

La inversión adecuada en cuidados puede detonar beneficios económicos comparables a los de sectores estratégicos como infraestructura, manufactura o tecnología. No invertir lo suficiente significa renunciar a una de las vías más directas para reducir desigualdades y fortalecer el tejido social.


¿Qué se necesita para cerrar la brecha?

Expertos coinciden en que México debe diseñar una estrategia plurianual que aumente progresivamente el presupuesto del Anexo 31 hasta acercarse al estándar internacional recomendado. Además de más recursos, el país necesita:

  • Profesionalización de cuidadores y cuidadoras.
  • Establecimiento de centros comunitarios y servicios móviles.
  • Estándares nacionales de calidad y certificación.
  • Coordinación entre Federación, estados y municipios.
  • Programas especiales para zonas rurales y comunidades indígenas.
  • Mayor registro, monitoreo y estadísticas sobre necesidades reales de cuidado.

Sin estos elementos, la intención política detrás del Sistema Nacional de Cuidados podría quedarse en un marco normativo insuficiente y sin impacto estructural.


Hacia un sistema de cuidados digno, universal y sostenible

La creación del Anexo 31 demuestra voluntad institucional, pero para que México tenga un sistema de cuidados que realmente transforme vidas, se requiere una inversión mucho mayor, sostenida y estratégica. La OIT y otros organismos internacionales han insistido en que los cuidados no son un gasto, sino una inversión social y económica que multiplica beneficios y fortalece el desarrollo del país.

Consultoras, académicas y organizaciones ciudadanas coinciden: si México no aumenta significativamente el presupuesto, el sistema de cuidados podría nacer limitado, sin capacidad de expansión y sin responder a la urgencia de millones de familias. Invertir en cuidados es invertir en igualdad, productividad, bienestar y futuro.


Referencias

— OIT
— CEPAL
— Animal Político
— Expansión
— El Economista

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