El dólar apunta a su peor año desde 2017

El dólar hace sudar frío a Trump, triste récord en 2025 El dólar estadounidense se encuentra en una trayectoria que lo llevaría a registrar su peor desempeño anual en ocho años, con una depreciación acumulada cercana al 8 por ciento en lo que va de 2025. Este debilitamiento no parece ser un fenómeno coyuntural, ya que los indicadores derivados del mercado de opaciones financieras sugieren que los operadores se están preparando para más caídas en las últimas sesiones del año y proyectan una continuidad de esta tendencia bajista durante los primeros meses de 2026, aunque posiblemente de una forma más moderada. La presión sobre la divisa fue evidente durante la sesión del martes, cuando el índice Bloomberg Dollar Spot Index llegó a caer hasta un 0.4 por ciento, tocando su nivel más bajo desde principios de octubre, antes de recuperarse parcialmente tras la publicación de datos que mostraron una aceleración inesperadamente fuerte del crecimiento económico estadounidense en el tercer trimestre. Las razones detrás de esta prolongada debilidad del billete verde son múltiples y se relacionan principalmente con las expectativas divergentes sobre la política monetaria global. Los inversionistas anticipan que la Reserva Federal continuará con un ciclo de reducción de sus tasas de interés, lo que disminuye el atractivo relativo de mantener activos en dólares, especialmente en un contexto donde otros grandes bancos centrales, como el Banco Central Europeo, se acercan al final de sus propios ciclos de flexibilización monetaria. Además, un patrón estacional de pérdidas en el mes de diciembre ha estado jugando en contra de la moneda, la cual ha cedido más del uno por ciento solo en este mes. El sentimiento del mercado se ha vuelto marcadamente pesimista, como lo reflejan los llamados “risk reversals”, un instrumento que mide el posicionamiento y las expectativas. Estos indicadores muestran que los operadores de opciones están tan bajistas frente al dólar como no lo habían estado en los últimos tres meses, utilizando principalmente al euro y al dólar australiano como vehículos para expresar esta visión negativa. Analistas como Ipek Ozkardeskaya de Swissquote han descrito la perspectiva para el dólar como “cómodamente negativa”, señalando que las apuestas alcistas sobre la divisa son actualmente escasas. Otros factores que actúan como vientos en contra incluyen las preocupaciones persistentes sobre la disciplina fiscal de Estados Unidos y las continuas tensiones comerciales a nivel global. No obstante, los expertos también advierten sobre la vulnerabilidad del dólar a un rebote técnico brusco, especialmente si los próximos datos económicos fuerzan a los mercados a reevaluar de manera más agresiva el ritmo esperado de los recortes de tasas por parte de la Fed. Esta advertencia cobró relevancia precisamente el martes, cuando un informe de la Oficina de Análisis Económico reveló que el producto interno bruto de Estados Unidos, ajustado por inflación, creció a una tasa anualizada del 4.3 por ciento en el tercer trimestre, superando casi todas las proyecciones y marcando el ritmo de expansión más rápido en dos años. Este dato de fortaleza económica representa el principal riesgo para la narrativa bajista dominante, ya que podría revitalizar el argumento del “excepcionalismo” del crecimiento estadounidense. La reacción inicial del mercado al dato del PIB fue mixta. Si bien el dólar recortó parte de sus pérdidas más profundas del día, no logró revertir la tendencia general de debilidad. Esta dinámica se vio reflejada en el fortalecimiento de otras divisas. El dólar canadiense, por ejemplo, saltó tras un informe que mostraba un crecimiento de la economía canadiense en noviembre, alcanzando su nivel más fuerte frente al dólar estadounidense desde julio. Asimismo, la corona sueca, que es la moneda con mejor desempeño entre las divisas del Grupo de los Diez en todo el año, subió el martes a su nivel más alto desde febrero de 2022. En el caso específico de México, el dólar se vendió en ventanillas bancarias a un precio de 18.40 pesos, un nivel que refleja la presión general sobre la moneda estadounidense. En síntesis, el dólar enfrenta un entorno complejo donde las expectativas de una política monetaria más laxa de la Fed pesan sobre su valor, a pesar de señales de una economía doméstica robusta. El consenso del mercado apunta a una continuación de la presión bajista en el corto plazo, aunque con la clara advertencia de que cualquier sorpresa en los datos económicos o un cambio en el tono de la Fed podría desencadenar correcciones significativas. Por ahora, los operadores parecen confiar más en la narrativa de un dólar en retroceso, preparándose a través del mercado de derivados para que esta tendencia se extienda más allá del cierre de un año que ya se perfila como el más difícil para la divisa desde 2017.

Explora el universo de Abejorro Media: noticias, tecnología, espectáculos y mucho más. Mantente conectado con los contenidos que informan, entretienen e inspiran. Haz clic aquí para seguir nuestra programación,
y visita nuestra página de Abejorro Media para descubrir todas las secciones:
🗞️ Noticias | 🎭 Humor político | 🌟 Espectáculos | ⚽ Deportes | 💰 Finanzas | 💻 Tecnología

COMPARTE: