El cuerpo perfecto y los riesgos de la estética extrema

La obsesión por la belleza como problema de salud pública

En una cultura digital dominada por filtros y estereotipos de belleza, cada vez más personas —especialmente jóvenes— buscan modificar su apariencia a cualquier costo. Esta presión ha impulsado una industria de cirugías y procedimientos estéticos donde proliferan los riesgos, la informalidad y el engaño, con consecuencias que pueden ser graves e incluso mortales.

Este fenómeno es analizado por la periodista Ana Lilia Pérez en El cuerpo perfecto (Grijalbo), un libro resultado de una investigación de largo aliento que documenta, a través de testimonios y evidencia periodística, un mercado que combina vanidad, precariedad y negligencia médica, y que ya representa un problema de salud pública a escala global.

Pérez advierte que gran parte del crecimiento de estos procedimientos ocurre en la clandestinidad, alimentado por redes sociales donde se promocionan intervenciones “a la medida”, muchas veces con sustancias no aprobadas que generan daños inmediatos o de largo plazo. Aunque existen alertas sanitarias y prohibiciones legales, la información médica no circula con suficiente claridad y los vacíos legales siguen siendo explotados.

La autora subraya la urgencia de una regulación más estricta y de un monitoreo constante, especialmente en el entorno digital, donde abundan anuncios sin control sobre credenciales, insumos o condiciones sanitarias. Casos como el de Paloma Nicole, que derivó en la llamada “Ley Nicole” en Durango, evidencian la necesidad de armonizar la legislación en todo el país.

Además del enfoque sanitario, el libro aborda la dimensión social y psicológica del problema: la presión por encajar en estereotipos, el racismo, el blanqueamiento de piel y trastornos como la dismorfia corporal. El cuerpo perfecto busca informar, prevenir y generar reflexión para que las decisiones personales se tomen con conocimiento y no pongan en riesgo la vida.

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