México y EE.UU. buscan romper dominio chino en minerales

EE.UU. y México buscan romper el monopolio chino de minerales

El acuerdo firmado entre Estados Unidos y México apunta a algo más que cooperación bilateral: podría convertirse en la base de una estrategia geopolítica para reducir el dominio casi absoluto de China en el mercado de minerales críticos. El convenio, explicado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, establece un plazo de 60 días para que ambos países intercambien estadísticas, diagnósticos y análisis sobre sus recursos minerales y las posibilidades reales de extracción y refinación.

Este primer periodo servirá también para sentar las bases de negociaciones multilaterales con socios como Canadá, Japón y la Unión Europea. El objetivo es construir una alternativa a la concentración actual de la cadena de suministro, dominada por China, que controla la producción y, sobre todo, la refinación de minerales clave para la transición energética y la tecnología avanzada, como litio, cobalto, grafito y tierras raras.

La Agencia Internacional de Energía dimensiona el problema: China e Indonesia concentran al menos el 84% de la refinación global de minerales energéticos. Este poder se ha traducido en presión geopolítica directa, como las restricciones a exportaciones estratégicas impuestas por China a Estados Unidos desde finales de 2024, con riesgos reales de paralizar industrias occidentales.

Desde el sector minero mexicano, la reacción ha sido de cauteloso optimismo. La AIMMGM considera que el acuerdo puede fortalecer la cooperación, aunque advierte que los resultados no serán inmediatos. Especialistas señalan que revertir el poder asiático podría tomar décadas y que el primer paso es cuantificar con precisión el potencial real de México.

El reto interno es mayúsculo. Para atraer inversión, México tendría que agilizar permisos, concesiones y marcos regulatorios, algo que contrasta con anuncios recientes del gobierno sobre la devolución de concesiones mineras sin uso. China ya reaccionó, calificando el acuerdo como un bloque excluyente, lo que confirma que la disputa apenas comienza.

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