Ceremonias patrias entre protestas
Los Gritos de Independencia en distintos estados dejaron escenas fuera del protocolo. En Morelos, la gobernadora Margarita González Saravia fue recibida con abucheos, chiflidos y reclamos durante la ceremonia, en medio de la indignación por el feminicidio de Claudia Tacoronte, estudiante española asesinada en Cuautla.
La protesta estudiantil y ciudadana ya venía creciendo desde horas antes. En Cuernavaca, estudiantes marcharon para exigir justicia por Claudia, derribaron vallas colocadas para la ceremonia del Grito y reclamaron seguridad para la comunidad universitaria, después de que el caso reavivó denuncias por violencia contra alumnas de la UAEM.
Veracruz y Zacatecas también bajo tensión
Reportes locales señalaron que las ceremonias en Veracruz y Zacatecas también estuvieron marcadas por rechiflas o expresiones de rechazo hacia gobiernos emanados de Morena, especialmente cuando se incluyeron referencias políticas a la Cuarta Transformación o a Claudia Sheinbaum.
Las versiones oficiales, en contraste, presentaron actos cívicos concurridos y en ambiente de celebración. El gobierno de Veracruz informó que Rocío Nahle encabezó el Grito ante más de 26 mil personas en Plaza Lerdo, mientras el gobierno de Zacatecas reportó una Plaza de Armas llena durante la ceremonia encabezada por David Monreal.
Uruapan convierte el Grito en homenaje
En Uruapan, Michoacán, la ceremonia tomó otro tono. La alcaldesa Grecia Quiroz encabezó el Grito de Independencia con referencias a Carlos Manzo, al afirmar que “callar nunca fue el plan” del político, en una ceremonia convertida también en mensaje de justicia y memoria.
El contraste fue claro: mientras algunas plazas mantuvieron el formato tradicional, otras se convirtieron en espacios de protesta, duelo o reclamo político. La noche patria no estuvo aislada del clima de violencia, inconformidad y desgaste local que atraviesan varios gobiernos estatales.
Los gritos en México
El Grito suele ser una ceremonia de unidad, pero este año también funcionó como termómetro político. En Morelos, el feminicidio de Claudia Tacoronte marcó la noche; en otros estados, los reclamos contra gobiernos morenistas se filtraron entre vivas y arengas.
La independencia se celebró, sí. Pero en varias plazas el grito ciudadano fue menos patriótico y más directo: justicia, seguridad y hartazgo frente a autoridades que ya no pueden salir al balcón sin escuchar el enojo.
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