El rescate del maíz tolonki usa selección genética

Reventar cada mazorca también funciona como prueba agrícola

Productores otomí-ñätho de San Marcos Tlazalpan trabajan con especialistas para recuperar las características del maíz tolonki o palomero toluqueño.

El proceso incluye seleccionar mazorcas, reventar sus granos y comparar qué proporción produce palomitas, además de observar tamaño, color y características de la planta.

No se trata de introducir genes externos.

Es mejoramiento mediante selección de semillas dentro de una variedad nativa.

Recuperar la pureza puede tomar hasta ocho años

La comunidad trabaja en una parcela compartida donde combina conocimiento campesino con acompañamiento agronómico.

El proyecto estima entre cinco y ocho años para fortalecer la semilla y recuperar rasgos que se han perdido por cruzamientos con otros maíces.

Conabio confirma que las poblaciones actuales del Palomero Toluqueño son escasas y que muchas ya no conservan completamente las características descritas en colectas antiguas.

La meta productiva todavía está lejos

La parcela comunitaria produce actualmente menos de una tonelada por hectárea.

El equipo técnico plantea llegar a seis toneladas en aproximadamente dos años, además de reducir costos y encontrar mejores mercados.

Esa cifra es una meta del proyecto, no rendimiento ya alcanzado.

Los productores también buscan elevar un precio que ronda 12 pesos por kilogramo y superar 25 pesos.

El banco genético está vivo en las parcelas

El valor tecnológico del tolonki no se limita a obtener una palomita distinta.

Conabio lo considera una de las razas antiguas de México, adaptada a zonas altas y frías, y señala que podría aportar material útil para futuros programas de mejoramiento.

La comunidad declaró además al grano patrimonio biocultural local.

La paradoja es que una de las tecnologías agrícolas más valiosas no está guardada únicamente en un laboratorio: sigue reproduciéndose cada ciclo mientras alguien decide qué semilla volver a sembrar.

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