Contexto del incidente
El 20 de septiembre de 2024, en la sala VIP de American Express de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el abogado Carlos Velázquez de León confrontó al entonces diputado federal Gerardo Fernández Noroña. Según declaraciones del legislador, el abogado lo agredió verbal y físicamente, le arrebató su teléfono celular y se negó a devolvérselo. Este incidente fue grabado y difundido en redes sociales, generando una amplia atención mediática.
Tras el suceso, el área jurídica del Senado presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), argumentando que se atentó contra la integridad e investidura de un representante del poder legislativo.
La disculpa pública
Ocho meses después del altercado, Carlos Velázquez de León acudió al Senado de la República para ofrecer una disculpa pública. El acto se realizó en la sala de reuniones de la Mesa Directiva del Senado, en presencia de facilitadores de la FGR. Durante el evento, el abogado leyó un documento en el que expresó su arrepentimiento por los hechos:
“Reconozco que mis palabras y acciones fueron inaceptables y estoy consciente de que usted, como persona y presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, merece todo mi respeto. Mi comportamiento de ese día no tiene justificación; se aparta por completo de los principios que me han formado, no refleja los valores que guían mi vida personal, laboral y profesional, menos aún los del lugar en donde trabajo”.
Velázquez se comprometió a no repetir una conducta similar ni con Fernández Noroña ni con ningún funcionario del Estado mexicano, aceptando los principios de civilidad y respeto que rigen las relaciones institucionales.
Reacciones y críticas
El senador Fernández Noroña aceptó la disculpa pública y declaró que el asunto estaba cerrado, agradeciendo el gesto de reconciliación. Señaló que la disculpa era un paso necesario para dejar atrás el conflicto y continuar con su labor legislativa.
No obstante, la ceremonia provocó críticas por parte de figuras de la oposición. La senadora Lilly Téllez consideró el acto una humillación pública hacia un ciudadano y acusó a Noroña de actuar con prepotencia. Otros analistas políticos señalaron que, si bien la conciliación es deseable, también es importante evitar el uso del poder público para imponer castigos simbólicos desproporcionados.
Conclusiones
Este caso ejemplifica cómo los conflictos que involucran a figuras públicas pueden escalar rápidamente a niveles judiciales y mediáticos. Aunque la resolución mediante una disculpa pública puede ser vista como un acto de responsabilidad y reconciliación, también genera debates sobre el uso del poder institucional, la percepción pública de justicia y el manejo de la imagen política.
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