EE. UU. promete eliminar a cárteles mexicanos

Una declaración de línea dura desde Washington

En un mensaje que ha resonado con fuerza a ambos lados de la frontera, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, aseguró que su gobierno no descansará hasta eliminar la influencia de los cárteles mexicanos en territorio estadounidense. La declaración fue realizada durante una conferencia de prensa en Washington, donde Bondi presentó resultados recientes de operativos contra organizaciones criminales transnacionales.

La funcionaria enfatizó que la estrategia estadounidense se enfocará no solo en capturar cabecillas, sino también en desmantelar redes financieras, logísticas y operativas que permiten a los cárteles introducir drogas, armas y recursos ilícitos en su país. “Quienes integren estas organizaciones serán procesados o deportados; no habrá tregua”, afirmó de manera categórica.

Golpes recientes al tráfico de opioides

Bondi reveló que, en semanas recientes, agentes federales aseguraron más de 10 kilogramos de carfentanil, un opioide sintético extremadamente potente, que había sido disfrazado como oxicodona. Según expertos en salud pública, esa cantidad podría ser suficiente para causar la muerte de cientos de miles de personas. Este decomiso, explicó la fiscal, forma parte de una serie de operaciones conjuntas con agencias como la DEA, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Departamento de Seguridad Nacional.

El carfentanil, una sustancia vinculada a numerosas muertes por sobredosis en Estados Unidos, proviene en gran parte de laboratorios clandestinos en México y se distribuye mediante complejas rutas de contrabando. Las autoridades estadounidenses han incrementado la vigilancia en puertos de entrada, carreteras y puntos fronterizos para frenar el flujo de esta droga.

Estrategia integral contra el crimen organizado

La fiscal general subrayó que la nueva etapa de la política antidrogas de Estados Unidos incluye cooperación internacional, sanciones económicas a empresas vinculadas con el lavado de dinero y un mayor intercambio de información con países aliados. En el caso de México, se ha planteado la necesidad de intensificar los esfuerzos conjuntos, aunque Bondi reconoció que existen diferencias en la forma en que ambos países enfrentan a los cárteles.

Además, reiteró que el Departamento de Justicia está trabajando con el Congreso para ampliar los recursos destinados a estas operaciones, incluyendo mayor personal para tareas de inteligencia, modernización de tecnología de rastreo y programas de protección para testigos clave en los procesos judiciales.

Repercusiones en la relación bilateral

El mensaje de Bondi llega en un contexto de tensiones y cooperación simultánea entre México y Estados Unidos. Por un lado, la administración estadounidense ha expresado agradecimiento por las detenciones de figuras de alto perfil realizadas en México en años recientes. Por otro lado, persisten críticas sobre la falta de coordinación estratégica que, según autoridades mexicanas, genera brotes de violencia cuando se detiene a líderes criminales sin planes previos para contener a sus grupos.

Funcionarios de la cancillería mexicana respondieron que la cooperación es bienvenida siempre que se respete la soberanía nacional y se mantenga un diálogo constante para evitar afectaciones colaterales en comunidades fronterizas.

Impacto interno en Estados Unidos

Dentro de Estados Unidos, las declaraciones de Bondi fueron recibidas con apoyo por sectores que demandan acciones más contundentes contra la epidemia de opioides. Legisladores de ambos partidos coincidieron en que el tráfico de drogas sintéticas representa una amenaza directa a la salud pública y la seguridad nacional. Sin embargo, defensores de derechos civiles han advertido que las políticas agresivas podrían generar detenciones masivas y violaciones a garantías procesales si no se implementan con supervisión adecuada.

Analistas señalan que, aunque el mensaje tiene un fuerte componente político, también refleja la preocupación real por el aumento de muertes por sobredosis en ciudades grandes y pequeñas. En la última década, las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran un incremento sostenido de fallecimientos relacionados con opioides sintéticos, tendencia que el gobierno estadounidense busca revertir de manera urgente.

Una lucha de largo plazo

La promesa de eliminar a los cárteles mexicanos del territorio estadounidense no es nueva, pero las recientes acciones y el tono firme de la fiscal general indican un endurecimiento de la estrategia. La efectividad de estas medidas dependerá de la colaboración internacional, la coordinación entre agencias y la capacidad para atacar no solo el tráfico de drogas, sino también las estructuras económicas que lo sustentan.

Para México, estas declaraciones representan un recordatorio de que la lucha contra el crimen organizado es un problema compartido y que las decisiones de un país tienen efectos directos en el otro. El desafío es enorme y requerirá esfuerzos sostenidos a largo plazo para lograr resultados significativos.

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