Farmacias en “modo pausa”: hospitales de IMSS-Bienestar en Michoacán cierran por adeudos millonarios
Este 2 de marzo, diversos hospitales y clínicas del programa IMSS-Bienestar en Michoacán se vieron obligados a cerrar sus farmacias debido a la falta de pago a un proveedor de medicamentos e insumos médicos. La situación, lejos de ser un simple trámite administrativo, ha comenzado a generar preocupación entre el personal de salud y, por supuesto, entre los pacientes que dependen de estos servicios todos los días.
El primer caso que encendió las alertas fue el del Hospital Psiquiátrico José Torres Orozco, ubicado en Morelia. Posteriormente, la misma medida fue adoptada por el Hospital de Puruándiro, el Hospital de Tuzantla y el Hospital General de Maravatío, entre otros centros hospitalarios distribuidos en distintas regiones del estado.
El común denominador en todos los casos es la falta de insumos esenciales para garantizar la atención médica, incluso en áreas críticas como urgencias, donde —como bien sabemos— el tiempo corre más rápido que cualquier trámite administrativo. Y cuando se trata de salud, ni los pacientes ni el personal médico pueden darse el lujo de “esperar a que caiga el depósito”.
En varios nosocomios, la problemática no se limita únicamente al cierre de farmacias. La escasez de materiales y medicamentos ha llevado a que algunos pacientes deban adquirir por su cuenta los insumos necesarios para continuar con sus tratamientos o recibir atención. Es decir, además de salir con receta en mano, ahora también toca hacer escala en la farmacia privada más cercana. Una situación que, aunque se enfrenta con paciencia y solidaridad, no deja de representar un reto económico para muchas familias.
Información obtenida por el Daily Diario revela que detrás de estos cierres existe una cadena de adeudos acumulados desde septiembre, los cuales ascienden a 114 millones 716 mil 579 pesos. El monto corresponde al suministro de medicamentos y materiales médicos distribuidos a hospitales y farmacias en la entidad.
La empresa proveedora ha señalado que, pese a que los retrasos suman ya cinco meses, el suministro no se interrumpió durante ese periodo. Sin embargo, advirtió que financieramente ya no es viable continuar bajo estas condiciones. En términos simples: la vocación de servicio puede ser enorme, pero las facturas también tienen fecha límite.
De mantenerse el impago, la compañía dejaría de abastecer a 245 de las 491 farmacias a las que actualmente suministra medicamentos e insumos en el estado, lo que podría agravar el desabasto dentro del sistema estatal de salud.
Hasta ahora, no se ha dado a conocer públicamente un plan inmediato para regularizar los pagos o garantizar el abasto continuo. Mientras tanto, médicos, enfermeras y pacientes enfrentan un panorama complejo en el que la prioridad sigue siendo la misma de siempre: cuidar la salud de la población, aun cuando las finanzas necesiten también su propio tratamiento intensivo.
Con información de Susana Zavala.



