Inflación cede, pero vuelos y jitomate presionan precios

Inflación baja, pero el jitomate y el avión se rebelan Durante la primera mitad del mes de diciembre de 2025, la inflación en México mostró una trayectoria de moderación al ubicarse en un 3.72 por ciento a tasa anual, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor. Esta cifra representa una desaceleración significativa si se compara con el mismo periodo del año anterior, cuando la inflación general anual alcanzó el 4.44 por ciento. En términos quincenales, el incremento del índice fue del 0.17 por ciento, un avance mucho más contenido que el registrado en diciembre de 2024, que fue del 0.42 por ciento. Este comportamiento general sugiere un entorno inflacionario que continúa cediendo, aunque con matices importantes al analizar sus componentes internos. La evolución diferenciada entre la inflación subyacente y la no subyacente es fundamental para entender la dinámica de precios. El índice subyacente, que excluye los productos con precios altamente volátiles como algunos alimentos frescos y energéticos, registró un incremento quincenal del 0.31 por ciento. Dentro de este indicador, los servicios mostraron una presión particular, con un aumento del 0.47 por ciento, mientras que las mercancías subyacentes subieron un 0.13 por ciento. Este componente es vigilado de cerca por el Banco de México por su carácter más persistente, y su comportamiento indica que las presiones de fondo en la economía, aunque moderadas, no han desaparecido completamente. Por el contrario, el índice no subyacente, que agrupa precisamente esos bienes de alta volatilidad, experimentó una disminución del 0.30 por ciento en la quincena. Esta caída fue impulsada principalmente por una notable reducción en los precios de frutas y verduras, que bajaron en conjunto un 1.54 por ciento. Productos específicos como la calabacita, el chile serrano y la papaya registraron caídas pronunciadas del 10.62, 7.80 y 6.58 por ciento, respectivamente. También contribuyeron a este descenso general bajas en el precio del jitomate, el huevo y el pollo. Este comportamiento estacional y favorable en el sector agropecuario compensó parcialmente el aumento del 0.21 por ciento observado en los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, que incluyen rubros como la electricidad. El detalle de los productos con mayores alzas y bajas proporciona una radiografía clara de las presiones inflacionarias puntuales durante la quincena. Entre los factores que empujaron el índice al alza, destaca de manera extraordinaria el transporte aéreo, con un incremento del 38.25 por ciento, un movimiento típicamente asociado a la temporada alta de fin de año. Los servicios turísticos en paquete también subieron considerablemente, un 9.02 por ciento, al igual que el precio del tomate verde, que aumentó un 10.69 por ciento. Otros rubros con incrementos moderados pero generalizados fueron los alimentos consumidos fuera del hogar, como los servidos en loncherías, fondas y restaurantes, así como productos básicos como la leche pasteurizada y el azúcar. El costo de la electricidad registró un alza del 0.56 por ciento. En el lado opuesto, la lista de productos con descensos en su precio estuvo dominada por bienes alimenticios. Además de las frutas y verduras ya mencionadas, se observaron bajas en el huevo, el pollo, los plátanos y productos de cuidado personal como los detergentes y los artículos para el cabello. Este patrón de movimientos divergentes ilustra la complejidad de medir la inflación: mientras algunos servicios y alimentos específicos se encarecen de manera significativa debido a factores de demanda estacional o problemas de oferta localizados, una canasta amplia de productos frescos experimenta correcciones a la baja que ayudan a contener el indicador general. En conjunto, el reporte quincenal del Inegi presenta un panorama de inflación en descenso, pero con focos de atención persistentes. La tasa anual del 3.72 por ciento se acerca al límite superior del objetivo del Banco de México, que es del 3 por ciento con un intervalo de tolerancia de +/- un punto porcentual. La desaceleración frente a 2024 es alentadora, sin embargo, el comportamiento del componente subyacente, especialmente en servicios, sugiere que el camino hacia la convergencia firme con la meta podría aún requerir tiempo. La notable baja en los precios no subyacentes, aunque positiva, es por naturaleza transitoria y está sujeta a reversiones por factores climáticos o de mercado. Por lo tanto, las autoridades monetarias probablemente interpretarán estos datos como una señal mixta: un avance en la dirección correcta, pero insuficiente para declarar una victoria definitiva sobre las presiones inflacionarias, manteniendo la necesidad de una política monetaria cautelosa en el corto plazo.

Explora el universo de Abejorro Media: noticias, tecnología, espectáculos y mucho más. Mantente conectado con los contenidos que informan, entretienen e inspiran. Haz clic aquí para seguir nuestra programación,
y visita nuestra página de Abejorro Media para descubrir todas las secciones:
🗞️ Noticias | 🎭 Humor político | 🌟 Espectáculos | ⚽ Deportes | 💰 Finanzas | 💻 Tecnología

COMPARTE: