Marchas por falta de medicinas oncológicas en México

Contexto y causas de la movilización

Durante el 9 y 10 de agosto se llevaron a cabo marchas simultáneas en al menos ocho ciudades del país para exigir el abastecimiento urgente de medicamentos oncológicos y otros fármacos esenciales para el tratamiento de pacientes con cáncer. La convocatoria fue encabezada por la organización civil Nariz Roja A.C., que desde hace años ha denunciado el desabasto recurrente en hospitales públicos y centros de atención oncológica.

El movimiento, que adoptó las consignas “Queremos medicinas” y “Queremos vivir”, reunió a pacientes, familiares, médicos, voluntarios y activistas que, a pesar de las condiciones climáticas y las dificultades de traslado, se sumaron para visibilizar una problemática que califican como una emergencia nacional.

Participación y alcance

En la Ciudad de México, los manifestantes se congregaron en el Ángel de la Independencia y marcharon hasta el Zócalo capitalino. Durante el recorrido, portaron carteles, globos y fotografías de pacientes que han visto interrumpidos sus tratamientos por la falta de fármacos. Algunos participantes señalaron que han tenido que recurrir a la compra directa de medicamentos, lo que representa un gasto insostenible para las familias.

Acciones similares se replicaron en Guadalajara, Monterrey, Oaxaca, León, Querétaro, Puebla y Veracruz. En todas ellas, los organizadores destacaron que el desabasto no se limita a medicamentos contra el cáncer, sino que también incluye antibióticos, analgésicos y otros insumos médicos indispensables para tratamientos crónicos y urgentes.

Respuesta oficial y postura gubernamental

El Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Salud, ha reconocido que existen problemas logísticos en la distribución de medicamentos, pero sostiene que se están realizando compras consolidadas y coordinadas con los estados para garantizar el abasto. Sin embargo, los manifestantes consideran que las medidas implementadas han sido insuficientes y que la situación se ha prolongado por más de lo tolerable, afectando gravemente la salud y, en muchos casos, la vida de los pacientes.

Autoridades sanitarias aseguraron que para finales de agosto se habrán distribuido los lotes pendientes de medicamentos oncológicos, pero los colectivos ciudadanos insisten en que estas promesas se han repetido sin resultados concretos en años recientes.

Impacto social y testimonios

Entre los testimonios presentados durante las marchas, se escucharon casos de pacientes pediátricos que han interrumpido tratamientos durante semanas, lo que reduce drásticamente las posibilidades de éxito terapéutico. También se documentaron fallecimientos que, según familiares y médicos tratantes, pudieron haberse evitado con un suministro continuo de medicamentos.

La ausencia de fármacos no solo compromete la atención médica, sino que genera un impacto psicológico profundo en los pacientes y sus familias, quienes enfrentan no solo la enfermedad, sino también la incertidumbre y el desgaste emocional que provoca la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades.

Un problema que trasciende la coyuntura

Organizaciones civiles y especialistas en salud advierten que el desabasto es el resultado de una cadena de fallas que incluye deficiencias en la planeación de compras, retrasos en licitaciones, problemas de importación y distribución, así como limitaciones en la capacidad de almacenamiento y entrega en tiempo y forma.

El movimiento encabezado por Nariz Roja A.C. busca no solo resolver la crisis inmediata, sino también establecer mecanismos de vigilancia y transparencia para garantizar que el suministro de medicamentos sea estable y sostenido a largo plazo, evitando que la situación se repita en el futuro.

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