México investiga dumping en importaciones de cerdo de EU

Guerra antidumping por el puerco El gobierno mexicano ha iniciado un proceso formal que podría alterar significativamente el flujo comercial de uno de los alimentos de mayor consumo en el país. A través de la Secretaría de Economía, se abrió una investigación antidumping y por posibles subsidios a las importaciones de pierna y espaldilla de cerdo procedentes de Estados Unidos. Las autoridades sospechan que estos cortes específicos de carne porcina estarían ingresando al mercado nacional a un precio inferior a su valor normal, una práctica que, de comprobarse, causaría un daño considerable a los productores locales. La investigación no solo examinará las importaciones registradas durante 2024, sino también su impacto acumulativo en la industria porcícola mexicana a lo largo del trienio 2022-2024. Un aspecto particularmente relevante del alcance de la indagatoria es que incluirá el producto estadounidense que pueda estar ingresando a México mediante triangulaciones a través de terceros países, una maniobra que, de existir, agravaría las supuestas distorsiones en el mercado. La relevancia de esta medida es enorme debido a la profunda dependencia que tiene México de las importaciones estadounidenses de estos cortes. Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), más del ochenta por ciento de la pierna y espaldilla de cerdo que se consume en el país proviene del vecino del norte. Esta dependencia convierte cualquier alteración en los precios o en el flujo comercial en un factor de inmediatez absoluta, con consecuencias directas sobre el abasto, los costos de operación para la industria cárnica transformadora y, en última instancia, el precio final que pagan los consumidores. Por un lado, los productores nacionales de cerdo llevan tiempo argumentando que el incremento sostenido de importaciones a precios artificialmente bajos ejerce una presión a la baja sobre los precios internos, erosionando la rentabilidad de sus granjas y limitando su capacidad para reinvertir y mejorar su competitividad. Para ellos, la investigación representa una esperanza de defensa ante lo que perciben como prácticas comerciales desleales. Por otro lado, se alza una voz de cautela proveniente de la industria procesadora de carnes, los mayoristas y diversos actores de la cadena de suministro. Este sector sostiene que las importaciones de cortes como la pierna y la espaldilla han sido un pilar fundamental para garantizar un suministro constante y volúmenes suficientes que mantengan los precios accesibles para la población. Argumentan que la producción nacional, por sí sola, no satisface la totalidad de la demanda interna por estos productos de alto consumo, especialmente en segmentos específicos del mercado. El GCMA ha expresado esta preocupación con claridad, advirtiendo que la imposición eventual de cuotas compensatorias o aranceles, sin un análisis exhaustivo que considere todos los eslabones de la cadena, podría generar efectos contraproducentes, desabasto y presiones inflacionarias indeseadas. El organismo consultor subraya que, si bien la defensa de la producción nacional es un objetivo válido, este debe equilibrarse cuidadosamente con la necesidad de asegurar la estabilidad en el abasto y proteger el poder adquisitivo de los consumidores. Enfatiza, además, que las medidas de defensa comercial no deben verse como un sustituto de las políticas necesarias para fortalecer la competitividad intrínseca del sector porcícola mexicano, mediante mejoras en productividad, sanidad animal e infraestructura. La investigación también tiene una innegable dimensión geopolítica y de comercio internacional. La industria porcina estadounidense, para la cual México representa uno de sus mercados de exportación más cruciales, observa el proceso con inquietud. La imposición de barreras adicionales podría reconfigurar los flujos comerciales regionales en un mercado norteamericano altamente integrado, justo en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este contexto obliga a una extrema precaución técnica. El GCMA ha sido enfático al señalar que el uso de instrumentos de defensa comercial, como la investigación antidumping, es legítimo cuando existen fundamentos técnicos sólidos. No obstante, su aplicación debe realizarse con un estricto apego a la metodología, la transparencia y, sobre todo, a los compromisos adquiridos en los foros internacionales, particularmente dentro del T-MEC. Cualquier desviación percibida de estos principios podría no solo afectar el caso específico del cerdo, sino también tensar el entorno comercial más amplio entre las dos naciones. En esencia, el proceso recién iniciado coloca sobre la balanza dos intereses vitales: la protección de un sector productivo nacional que se considera vulnerado y la preservación de la estabilidad de precios y abasto de un alimento básico para millones de mexicanos, todo ello dentro del complejo tablero de la relación económica con Estados Unidos.

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