Un cierre de periodo que terminó en golpes
La última sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, realizada el 27 de agosto de 2025, degeneró en un altercado físico entre el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, y el dirigente nacional del PRI y senador, Alejandro “Alito” Moreno. Lo que inició como un reclamo por el uso de la palabra, al término de la ceremonia de entonación del Himno Nacional, escaló a empujones, manotazos y golpes frente a legisladores, asesores y personal técnico del recinto.
De acuerdo con los videos de la transmisión institucional y múltiples testimonios, Moreno subió a la Mesa Directiva para exigir explicaciones a Noroña por haber dado por concluida la sesión sin conceder nuevas intervenciones. El intercambio verbal subió de tono, hasta que se registraron los primeros empujones. En cuestión de segundos, varios legisladores se arremolinaron para intentar separar a los protagonistas, mientras el caos se extendía por el salón de sesiones.
La secuencia del incidente, paso a paso
- Clausura de la sesión. Tras casi tres horas de debate —marcado por recriminaciones entre bloques—, la presidencia dio por terminados los trabajos de la Permanente.
- El reclamo en tribuna. Acto seguido, y tras el Himno Nacional, Moreno se dirigió a la Mesa Directiva para cuestionar la decisión de Noroña de no abrir una ronda final de oradores.
- Del “no me toques” al forcejeo. En las imágenes se observa al priista encarándolo con el dedo; Noroña responde con un “no me toques” antes de que sobrevengan los empujones.
- Golpes y jaloneos. El intercambio escala a manotazos. En medio del tumulto, colaboradores y otros legisladores intentan interponerse sin éxito.
- Intervenciones y retirada. La vicepresidenta de la Mesa Directiva, Dolores Padierna, se hace a un lado para evitar ser golpeada. Noroña intenta retirarse hacia la parte posterior del salón; Moreno lo sigue entre gritos.
Quiénes más quedaron en medio
Además de los dos senadores, en el altercado se vieron involucrados asesores y legisladores de distintas bancadas. Un trabajador identificado como Emiliano González González, de Comunicación Social, fue derribado y lesionado durante la trifulca; requirió valoración médica en el sitio. En tomas captadas por diversos ángulos, también se aprecia la participación del diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla en los empujones. La presencia de Dolores Padierna quedó registrada en video y fotografías, obligada a hacerse a un lado para evitar los golpes.
Las versiones encontradas
Desde el lado del PRI, Alejandro Moreno afirmó que su acción respondió a la “arbitrariedad” de la presidencia al negar el uso de la palabra y sostuvo que encaró a Noroña para “exigir respeto”. El priista incluso retó a continuar el pleito fuera del salón, asegurando que “a las mujeres se les respeta”, en alusión a recriminaciones previas entre Noroña y la senadora Lilly Téllez.
Por su parte, Gerardo Fernández Noroña calificó lo ocurrido como una agresión cobarde contra su persona y su equipo, rechazó que hubiese “enfrentamiento” y anunció que emprenderá las acciones legales conducentes. También denunció que al colaborador lesionado lo “golpearon en el piso” y le rompieron equipo de trabajo.
Contexto: una sesión encendida y una semana políticamente volátil
El episodio cerró una sesión especialmente ríspida por el debate sobre declaraciones de Lilly Téllez respecto a la intervención militar de Estados Unidos en México, lo que encendió los ánimos entre la mayoría oficialista y la oposición. El clima también venía caldeado por una semana de polémicas en torno a la figura de Noroña —incluidas críticas por su residencia en Tepoztlán y declaraciones que obligaron a la presidenta Claudia Sheinbaum a llamar a la unidad de Morena.
Lo que sigue: denuncias, sesión urgente y posibles sanciones
Tras los hechos, Noroña informó que presentará una denuncia penal por lesiones contra Alejandro Moreno y anunció la convocatoria a una sesión urgente para abordar el incidente y sus implicaciones. Desde la bancada de Morena se adelantó que solicitarán el desafuero del dirigente del PRI y de otros legisladores que, a su juicio, participaron activamente en la agresión.
En paralelo, el episodio abrió la puerta a procedimientos internos en el Congreso (como turnos a comités de ética o disciplina parlamentaria) y a un debate público sobre conducta legislativa, respeto a símbolos patrios —por haberse dado el conato justo al concluir el Himno— y seguridad dentro del recinto.
Implicaciones políticas
Más allá de las responsabilidades legales, el choque exhibe la fragilidad de los acuerdos en la recta final del periodo, alimenta la narrativa de polarización y pone a prueba la capacidad de los liderazgos para contener a sus bancadas. Para la oposición, las imágenes son munición para denunciar autoritarismo y arbitrariedad de la Mesa Directiva; para el oficialismo, constituyen prueba de provocación y “porrilismo” de parte del PRI. El desenlace —judicial y político— tendrá impacto en la correlación de fuerzas que inaugure el siguiente periodo ordinario.
Conclusión
El encontronazo entre Noroña y “Alito” Moreno no es un simple exabrupto: condensa tensiones acumuladas y desvela fallas de conducción política en ambas orillas. A corto plazo, veremos un carrusel de denuncias, comunicados y sesiones. A mediano, el caso sentará un precedente sobre los límites de la confrontación en el Parlamento y el costo de cruzarlos —sobre todo cuando las cámaras siguen grabando.
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