Oposición defiende a Grecia Quiroz y acusa misoginia

Un estallido político tras los señalamientos contra la alcaldesa

Las declaraciones de Gerardo Fernández Noroña contra Grecia Quiroz —alcaldesa de Uruapan y viuda del asesinado presidente municipal Carlos Manzo— no solo despertaron indignación pública, sino que detonaron una reacción inmediata en el Senado. La oposición, integrada principalmente por legisladores del PAN y del PRI, salió a condenar lo que describieron como un “acto de misoginia”, “violencia política de género” y “revictimización” contra una mujer que, además de ocupar un cargo institucional, atraviesa un proceso de duelo.

Para senadores de estos partidos, no se trató simplemente de una confrontación política, sino de un ataque injustificado que refuerza estereotipos y patrones discriminatorios que históricamente han limitado la participación de las mujeres en la vida pública. Señalar a una funcionaria como “ambiciosa” por denunciar posibles responsables, dijeron, constituye una forma de silenciar a las mujeres cuando exigen justicia.

La respuesta del PAN y PRI: un cierre de filas

El rechazo más contundente provino de la bancada del PAN, que calificó los comentarios de Noroña como “machistas y misóginos”. Legisladoras del partido hicieron énfasis en que no puede normalizarse que la violencia política sea utilizada como mecanismo para desacreditar a una autoridad electa o designada, especialmente cuando esa autoridad es una mujer que sufrió la pérdida violenta de su esposo.

Priistas también se sumaron a la condena, criticando la insensibilidad del senador y cuestionando abiertamente que use un caso de violencia extrema para hacer insinuaciones sobre intereses personales o agendas ocultas. Para ambas bancadas, la prioridad debía ser apoyar a la alcaldesa, exigir avances en la investigación del asesinato de Manzo y garantizar que la violencia política no se convierta en otra forma de agresión institucional.

En conjunto, los partidos demandaron un pronunciamiento formal de la Secretaría de las Mujeres, argumentando que su silencio prolongado frente a casos públicos de violencia simbólica contribuye a que este tipo de ataques se normalicen. Para ellos, se trataba de un mensaje urgente, no solo en defensa de Quiroz, sino también para sentar un precedente respecto a cómo deben tratarse las acusaciones y los discursos que circulan en espacios de poder.

Las reacciones internas en Morena: matices, silencios y evasiones

La respuesta dentro de Morena fue mucho menos homogénea. Mientras algunos sectores del partido buscaron desmarcarse del conflicto, otras figuras optaron por minimizar las palabras de Noroña o restarles importancia. Dos senadoras destacaron por su postura: Laura Itzel Castillo y Citlalli Hernández.

Ambas evitaron confrontar directamente al senador, limitándose a pedir “mayor empatía” o señalando que preferían no entrar en polémicas públicas. Para analistas y observadores políticos, este distanciamiento parcial reflejó una tensión interna: un intento de mantener cohesión partidista aun cuando una figura prominente opera en contradicción con las agendas institucionales de género que Morena promueve desde el Ejecutivo.

El silencio o la tibieza de algunas referentes feministas del partido fue criticado por activistas, quienes recordaron que el compromiso con el combate a la violencia política no puede depender del actor involucrado, sino de principios claros y aplicados de manera consistente.

Violencia política contra las mujeres: un problema persistente

Las reacciones al caso de Grecia Quiroz volvieron a poner en el centro del debate el fenómeno de la violencia política de género, una realidad que afecta a cientos de mujeres que buscan participar o ya participan en la vida pública.

Este tipo de violencia se expresa de múltiples formas:

  • Desacreditación de la legitimidad de mujeres en cargos públicos.
  • Ataques personales basados en su condición de género, maternidad o vida privada.
  • Uso del dolor o situaciones vulnerables para cuestionar su capacidad política.
  • Estigmatización del liderazgo femenino, especialmente cuando denuncia abusos o exige justicia.

En el caso de Quiroz, las críticas hacia Noroña se centraron en que su comentario de que “se le despertó la ambición” no se relacionaba con una evaluación objetiva de su trabajo como alcaldesa, sino con un prejuicio de género: el supuesto de que una mujer no puede exigir investigación sin tener un motivo oculto, mientras que los hombres que demandan justicia rara vez reciben ese tipo de cuestionamientos.

El papel de la Secretaría de las Mujeres y el vacío institucional

Uno de los señalamientos más recurrentes durante la polémica fue la ausencia de un posicionamiento inmediato por parte de la Secretaría de las Mujeres. Para la oposición, el organismo tenía la responsabilidad de pronunciarse sobre la descalificación pública de una mujer en el poder, especialmente en un contexto en que México busca fortalecer los mecanismos contra la violencia política de género.

El episodio exhibió un problema más amplio: aunque el país ha avanzado en la tipificación y visibilización de la violencia política contra las mujeres, aún existe un desfase entre el discurso institucional y la respuesta real frente a casos concretos. Para algunos sectores, el silencio se percibió como una omisión que envía un mensaje peligroso: la validez de la defensa puede depender de la identidad política de la agredida y del agresor.

Lectura política: más allá del caso individual

La defensa de Grecia Quiroz va más allá de un asunto personal. Representa:

  • Una denuncia constante sobre el trato que enfrentan las mujeres en el poder, especialmente cuando llegan a cargos por sucesos trágicos.
  • Una discusión sobre los límites del discurso político, y sobre la necesidad de que figuras públicas asuman un rol responsable cuando se refieren a víctimas o a personas en situaciones vulnerables.
  • Un recordatorio del impacto que los mensajes simbólicos tienen en la opinión pública, y de cómo estos pueden reforzar o desafiar estereotipos de género profundamente arraigados.

Para la oposición, lo ocurrido es una oportunidad para exhibir inconsistencias dentro de Morena y reafirmar su compromiso con la defensa de las mujeres. Para sectores del oficialismo, es un momento incómodo que los obliga a lidiar con discursos internos que contradicen las políticas de género promovidas desde el gobierno federal.

Conclusiones

La polémica en torno a las declaraciones de Fernández Noroña ha dejado claro que la violencia política de género sigue siendo un desafío grave en México. La defensa que legisladores del PAN y el PRI hicieron de Grecia Quiroz muestra que los ataques hacia mujeres en el poder no pueden pasar inadvertidos ni minimizarse como simples desacuerdos partidistas.

Este episodio subraya la importancia de una respuesta institucional clara, así como la necesidad de replantear la manera en que se discuten y critican las acciones de mujeres en el espacio público. En un país marcado por la violencia y la desigualdad, proteger a las mujeres en la vida política no es solo un asunto partidista: es una obligación ética y democrática.


Referencias

Las fuentes que sustentan este artículo derivan de medios como:

  • Aristegui Noticias
  • Infobae
  • El Imparcial
  • La Razón
  • Changoonga

Explora el universo de Abejorro Media: noticias, tecnología, espectáculos y mucho más. Mantente conectado con los contenidos que informan, entretienen e inspiran. Haz clic aquí para seguir nuestra programación,
y visita nuestra página de Abejorro Media para descubrir todas las secciones:
🗞️ Noticias | 🎭 Humor político | 🌟 Espectáculos | ⚽ Deportes | 💰 Finanzas | 💻 Tecnología

COMPARTE: