PIB 2025 – Crecimiento modesto y muchas expectativas rotas
La economía mexicana cerró 2025 con un crecimiento anual de apenas 0.7%, según la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) publicada por el INEGI. Esta cifra representa la expansión más débil desde la contracción de 2020 durante la pandemia y confirma un año marcado por una pronunciada desaceleración que obligó a sucesivos recortes en las expectativas de crecimiento a lo largo de los doce meses. El resultado anual se ubica por debajo incluso del modesto pronóstico del 1% que manejaba la Secretaría de Hacienda, evidenciando un desempeño inferior a lo anticipado por las propias autoridades.
A pesar del magro resultado anual, el cierre del año ofreció un destello de alivio. En el cuarto trimestre, el PIB mostró un repunte al registrar un crecimiento del 0.8% frente al trimestre inmediato anterior. En su comparación anual, el crecimiento del cuarto trimestre de 2025 frente al mismo periodo de 2024 fue del 1.6%. Este repunte final fue crucial, ya que contrastó con la marcada debilidad observada durante la mayor parte del año, donde los dos primeros trimestres presentaron avances marginales y el tercero incluso registró una contracción. El impulso de fin de año logró disipar el espectro de una recesión técnica, aunque resultó insuficiente para compensar el bajo dinamismo acumulado en los periodos previos.
Un crecimiento sostenido por servicios y no por industria
La composición sectorial del crecimiento en el último trimestre revela una economía con motores muy dispares. Una vez más, las actividades terciarias fueron el principal sostén, con un crecimiento anual del 2.0% en el cuarto trimestre. Las actividades primarias mostraron un vigoroso avance del 6.0%. Sin embargo, el núcleo productivo de la economía, representado por las actividades secundarias, mostró una grave debilidad, con un crecimiento anual de apenas 0.3%. En el cómputo anual completo, las actividades secundarias cerraron 2025 con una contracción del 1.1%, mientras que los servicios crecieron un 1.4% y las primarias un 3.7%.
El crecimiento del 0.7% en 2025 marca un contraste drástico con el dinamismo de años anteriores, cuando la economía mexicana logró expansiones superiores al 3% en 2022 y 2023. Esta desaceleración sugiere que el país ha entrado en una fase de bajo crecimiento estructural, incapaz de generar la riqueza necesaria para mejorar sustancialmente el bienestar promedio. Un síntoma claro de este problema es el estancamiento del PIB per cápita, pues el ingreso promedio por persona prácticamente no mejora.
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, contextualiza este desempeño en una perspectiva de mediano plazo aún más preocupante. Señala que en los últimos siete años el PIB de México ha crecido un acumulado del 6.37%, lo que implica un crecimiento promedio anual de apenas 0.85%. El 0.7% de 2025 se sitúa por debajo incluso de esta ya baja media reciente, subrayando la persistencia de un problema de fondo: la incapacidad de la economía para sostener tasas de expansión robustas.
En conclusión, el dato de 2025 va más allá de un simple mal año cíclico. Es la confirmación de una economía que opera a media máquina, con un sector industrial debilitado, dependiente de los servicios y con un crecimiento que no logra traducirse en mayor prosperidad para la población. El repunte del cuarto trimestre evita un panorama catastrófico, pero no modifica el diagnóstico de fondo: México requiere reformas estructurales profundas y un entorno de inversión más propicio para escapar de la trampa del bajo crecimiento.
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