Un país paralizado por las manifestaciones
El 26 de agosto de 2025, miles de manifestantes salieron a las calles en diferentes ciudades de Israel para exigir un alto al fuego inmediato en Gaza y la liberación de rehenes que permanecen en manos de Hamás desde los primeros meses de la guerra. Las protestas más multitudinarias tuvieron lugar en Tel Aviv, donde grupos de ciudadanos bloquearon avenidas y autopistas principales, obligando a las autoridades a desplegar un fuerte dispositivo policial.
El Foro de Familias de Rehenes, organización que agrupa a los parientes de los secuestrados, encabezó las movilizaciones con el lema: “Ni un día más sin nuestros hijos”. Sus miembros sostienen que el gobierno de Benjamín Netanyahu ha fallado en priorizar la vida de los rehenes frente a la estrategia militar en Gaza.
Exigencias centrales de los manifestantes
Las movilizaciones concentraron tres demandas principales:
- Cese inmediato de las hostilidades en Gaza, para evitar más víctimas civiles.
- Acuerdo de liberación de rehenes con mediación internacional.
- Dimisión del gobierno de Netanyahu, a quien acusan de prolongar el conflicto por razones políticas.
Con pancartas y consignas, los manifestantes acusaron al primer ministro de “anteponer su supervivencia política a la vida de inocentes”, recordando que los rehenes siguen en condiciones inciertas después de meses de negociaciones fallidas.
La respuesta del gobierno
El gobierno israelí, encabezado por Netanyahu, mantiene su postura de rechazar un alto al fuego inmediato sin condiciones, argumentando que hacerlo fortalecería a Hamás y pondría en riesgo la seguridad a largo plazo. La administración insiste en que cualquier acuerdo debe incluir la desmilitarización parcial de la Franja de Gaza y garantías internacionales de que Hamás no podrá rearmarse.
El primer ministro también ha señalado que las presiones internas no cambiarán la estrategia militar, que busca debilitar por completo la capacidad operativa del grupo armado. Esta posición ha incrementado la tensión social y ha alimentado el descontento en sectores amplios de la ciudadanía.
Un conflicto con eco internacional
Las protestas en Israel coinciden con un creciente llamado de la comunidad internacional para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra. Diversos gobiernos y organizaciones humanitarias han advertido sobre la grave crisis humanitaria en Gaza, donde miles de civiles han sido desplazados y la infraestructura básica se encuentra al borde del colapso.
En este contexto, las manifestaciones no solo tienen un peso político interno, sino que también buscan amplificar la presión internacional sobre el gobierno israelí para que acepte un alto al fuego bajo supervisión de mediadores externos como Egipto, Catar y Estados Unidos.
Implicaciones políticas internas
- Gobernabilidad en riesgo: las protestas reflejan una fractura creciente entre la sociedad civil y el gobierno, debilitando la legitimidad de Netanyahu.
- Escenario electoral: la presión de la calle podría acelerar debates dentro de la coalición de gobierno y abrir espacio a escenarios de transición política.
- Movimiento social: el Foro de Familias de Rehenes se consolida como actor político con capacidad de movilización masiva.
Lo que sigue
El futuro inmediato dependerá de dos factores: la evolución de las negociaciones internacionales y la capacidad del gobierno israelí para contener la presión social. Si no hay avances tangibles en la liberación de rehenes, es probable que las protestas se intensifiquen, aumentando el aislamiento político de Netanyahu tanto dentro como fuera de Israel.
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