Introducción
La presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho énfasis en que su administración no se distanciará del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, aunque ha dado señales de ajustes sustanciales en materia de seguridad. Frente a críticas por posibles cambios de rumbo, la mandataria ha aclarado que lo que hay es una profundización de mecanismos de coordinación, inteligencia y acción institucional, no una ruptura política ni ideológica.
La postura pública: continuidad con matices
Rechazo al deslinde
Durante declaraciones recientes, Sheinbaum rechazó que exista un “cambio radical” respecto al gobierno anterior, sosteniendo que el discurso de diferenciación es una interpretación mediática equivocada. Aseguró que su visión política comparte la esencia del proyecto de López Obrador, y que cualquier ajuste debe entenderse como una adecuación operativa.
Ante comentarios del embajador estadounidense Ronald Johnson sobre una “audaz” estrategia de seguridad diferente a la de AMLO, Sheinbaum respondió que fortalecer áreas y reforzar la inteligencia no equivalen a un rompimiento con su antecesor.
Críticas de la oposición y defensa política
Sheinbaum acusó a la oposición de buscar fracturar a Morena mediante acusaciones de desfase con López Obrador. En sus declaraciones recientes ha dicho: “Somos un proyecto”, sugiriendo que cualquier crítica que pretenda separar su gestión del legado de AMLO sería un intento de dividir políticamente.
También ha declarado que no permitirá que su administración sea percibida como distante del lopezobradorismo, reforzando que cualquier diferencia en el estilo operativo no implica abandono del proyecto político común.
El ajuste en seguridad: señales de una estrategia distinta
Viraje frente a presiones externas
Aunque públicamente se insiste en continuidad, diversos análisis y medios advierten que Sheinbaum ya se está alejando de la estrategia de “abrazos, no balazos” caracterizada del gobierno anterior. Expertos señalan que Estados Unidos, mediante presiones diplomáticas y exigencias de resultados frente al narcotráfico, ha empujado al gobierno mexicano a desplegar una política más frontal contra los grupos criminales.
En ese contexto, la administración ha optado por reforzar la inteligencia, las investigaciones, la coordinación entre fuerzas federales y estatales, y acentuar operativos de alto impacto.
Elementos del nuevo enfoque
De acuerdo con análisis, los ejes de la estrategia renovada incluyen:
- Intensificación de inteligencia: mayor impulso a recolección, análisis y uso de información para anticipar acciones del crimen organizado.
- Coordinación interinstitucional: una cooperación más integrada entre fuerzas de seguridad, Fiscalía General y autoridades estatales.
- Operaciones puntuales y selectivas: en lugar de despliegues masivos o simbólicos, una política de golpes específicos contra estructuras delictivas.
- Énfasis en la prevención y causas estructurales: atención a factores sociales, económicos y comunitarios que fomentan la violencia, buscando complementarse con el enfoque reactivo.
Aunque el gobierno niega un cambio sustancial, distintas voces expertas coinciden en que estos elementos representan una evolución real del enfoque de seguridad.
Riesgos, críticas y desafíos
Contradicción discursiva
Uno de los principales retos para Sheinbaum será armonizar su discurso de continuidad política con acciones que, en los hechos, reflejan una estrategia más agresiva. La diferencia entre “ajustes” y “cambio de estrategia” es fina, y puede ser explotada por sus adversarios políticos.
Expectativas de resultados
La presión para mostrar resultados tangibles contra la violencia y el crimen organizado es alta. Si los ajustes no derivan en mejoras perceptibles en seguridad, la credibilidad podría erosionarse.
Además, el reforzamiento operativo puede conllevar riesgos colaterales: abusos de autoridad, desplazamiento de la violencia o uso de fuerza excesiva.
Tensiones diplomáticas y soberanía
Al adoptar un enfoque más duro, existe el riesgo de que México sea percibido como un socio más dependiente de las exigencias de Estados Unidos en materia de seguridad. Sheinbaum ya ha defendido que cualquier colaboración debe respetar la soberanía nacional.
En este sentido, ella ha asegurado que un supuesto acuerdo con EE. UU. está listo, pero negado que exista peligro para ese pacto con base en eventos aislados.
Dividir fuerzas dentro de Morena
Dentro del mismo partido, habrá trayectorias políticas que favorecen continuidad estricta y otras que abogan por ajustes pragmáticos. Mantener unidad será un reto si se perciben disensos entre la base morenista o figuras afiliadas al legado de AMLO.
Impactos políticos y simbolismo
Consolidación de liderazgo
Al afirmarse como quien dirige ajustes operativos, Sheinbaum puede reforzarse como líder con perfil propio, sin desvincularse del respaldo de AMLO. Esa posición le permite gobernar con autonomía dentro del bloque político que representa.
Balance entre poder blando y acción de fuerza
Este ajuste busca combinar la política social tradicional del lopezobradorismo con una estrategia de seguridad más estricta. Si lo logra con acierto, podría ser presentada como una versión moderna del proyecto político: no dejar de lado la justicia social ni la necesidad de orden público.
Mensaje al crimen organizado
La transición hacia una postura más contundente envía una señal clara a grupos delictivos: no basta con resistir, hay vigilancia, inteligencia e intervención. Pero esa señal también puede generar reacciones violentas ante el cambio de juego.
Conclusión
El discurso de Sheinbaum de “no romper con AMLO” se contrapone a una serie de movimientos reales que muestran una estrategia de seguridad más agresiva, centrada en inteligencia, coordinación y operación selectiva. El verdadero punto de convergencia está en que ella trata de manejar ese viraje sin perder legitimidad política ni alineación simbólica con el legado del expresidente.
La eficacia de esta postura dependerá de su capacidad para mostrar resultados, contener críticas internas y externas, y narrar coherentemente que un cambio en los métodos no significa abandono del proyecto político. En el cruce entre continuidad política y pragmatismo operativo, Sheinbaum está dando los primeros pasos de una reconfiguración del enfoque en seguridad.
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