El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el gobierno federal asumirá el control de la Policía Metropolitana de Washington D. C. y desplegará a la Guardia Nacional en la capital para enfrentar lo que calificó como “un grave problema de inseguridad pública y desorden social”. La decisión, comunicada desde la Casa Blanca, se justifica bajo la Sección 740 del Home Rule Act, que faculta al Ejecutivo federal a intervenir en la administración local en casos de emergencia.
La medida se aplicará de forma inmediata e incluirá el despliegue de 800 elementos de la Guardia Nacional, así como la designación de un nuevo mando policial nombrado directamente por el Departamento de Justicia. Trump argumentó que Washington D. C. “es más insegura que Ciudad de México o Bogotá” y afirmó que la intervención busca “recuperar las calles para los ciudadanos respetuosos de la ley”.
Contexto y justificación
El anuncio se produce en un momento en que la ciudad registró una disminución de más del 30 % en delitos violentos durante 2024, según datos oficiales. Sin embargo, la administración Trump sostiene que estos avances son insuficientes y que persisten problemas graves como homicidios en zonas específicas, aumento en robos de vehículos y un incremento en población en situación de calle en áreas céntricas.
La Casa Blanca señaló que la intervención federal responde a reportes de autoridades de seguridad nacional sobre la supuesta infiltración de pandillas internacionales en la ciudad y el uso de Washington D. C. como punto logístico para redes de narcotráfico. Además, se mencionó que la capital alberga instalaciones estratégicas cuya seguridad es prioritaria para el gobierno federal.
Reacciones y oposición local
La alcaldesa Muriel Bowser calificó la decisión como “un acto de injerencia política sin sustento real en la evidencia criminal” y advirtió que presentará acciones legales para revertir la intervención. Legisladores del Partido Demócrata denunciaron que se trata de un movimiento con motivaciones electorales, diseñado para reforzar el discurso de “mano dura” de Trump de cara a las elecciones.
Organizaciones de derechos civiles y activistas comunitarios también criticaron la medida, advirtiendo que el despliegue de fuerzas militares en zonas urbanas podría generar tensiones y aumentar el riesgo de abusos policiales. Algunos colectivos han convocado manifestaciones pacíficas para protestar contra lo que consideran una “militarización innecesaria” de la ciudad.
Implicaciones legales y políticas
Expertos en derecho constitucional señalan que la Sección 740 del Home Rule Act permite una intervención federal temporal, pero no otorga al presidente control permanente sobre la policía local. Esto significa que cualquier extensión del mandato requeriría aprobación del Congreso. La disputa podría escalar a los tribunales y convertirse en un precedente clave sobre los límites de la autonomía de Washington D. C.
En el plano político, la medida se interpreta como una estrategia para reforzar el perfil de Trump como líder enfocado en la seguridad y el orden, un tema que ha sido central en su agenda. Sin embargo, analistas advierten que la intervención podría polarizar aún más a la opinión pública y provocar resistencia entre votantes que defienden la autogestión de la capital.
Próximos pasos
En los días siguientes, se espera que el nuevo mando policial federal presente un plan de acción que incluya operativos en zonas de alta incidencia delictiva, control de accesos a puntos estratégicos y medidas de vigilancia reforzada en eventos públicos. La alcaldía, por su parte, continuará litigando para recuperar el control de su fuerza policial y buscará apoyo en el Congreso para limitar el alcance de la intervención presidencial.
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