El encargo de la presidenta Sheinbaum
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció este fin de semana la salida de Pablo Gómez Álvarez de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), para asumir un nuevo encargo: encabezar la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. La designación se da a menos de un año del inicio del nuevo gobierno y marca el arranque formal de uno de los proyectos prioritarios de la administración: rediseñar el sistema electoral del país.
Según el comunicado oficial, la comisión tendrá como principal responsabilidad elaborar un diagnóstico profundo del modelo actual de representación política, así como proponer una reforma estructural que modifique las reglas de competencia entre partidos y los mecanismos de elección legislativa. La presidenta ha insistido en la necesidad de revisar la figura de representación proporcional, reducir el financiamiento público a los partidos y simplificar la estructura del Instituto Nacional Electoral (INE).
Un encargo de alta complejidad política
La tarea encomendada a Gómez Álvarez no es menor. En primer lugar, se trata de un tema de alta sensibilidad institucional: el sistema electoral mexicano ha sido uno de los pilares en la construcción democrática del país desde los años noventa. Tocar su diseño implica enfrentar resistencias, no solo de la oposición, sino también de sectores al interior del oficialismo que podrían ver afectada su representación política si se reducen los espacios plurinominales.
La comisión presidencial deberá entregar una propuesta legislativa en los próximos meses, con miras a que pueda ser discutida en el Congreso a partir de septiembre. Se prevé que la reforma tenga carácter constitucional, por lo que requerirá una mayoría calificada en ambas Cámaras, además del respaldo de al menos 17 congresos estatales.
Perfil de Pablo Gómez
Pablo Gómez Álvarez es una figura histórica de la izquierda mexicana. Economista por la UNAM, fue dirigente estudiantil en 1968 y ha ocupado cargos como diputado federal y senador en múltiples legislaturas. En los últimos años, se desempeñó como titular de la UIF, desde donde encabezó investigaciones sobre corrupción, lavado de dinero y desvío de recursos públicos.
Su designación al frente de esta comisión ha sido interpretada como un gesto político de confianza por parte de Sheinbaum, quien busca combinar legitimidad histórica, conocimiento técnico y capacidad de negociación en una reforma que inevitablemente generará fricciones. Gómez es visto como un operador político con experiencia en procesos legislativos complejos y con vínculos amplios dentro del movimiento de transformación.
Contexto de la reforma electoral
La propuesta de reformar el sistema electoral no es nueva. Durante el sexenio anterior, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó un llamado “Plan B” que planteaba una reorganización del INE y una reducción significativa del gasto público destinado a partidos y elecciones. La iniciativa fue parcialmente bloqueada por la Suprema Corte y quedó pendiente de una nueva mayoría legislativa que permitiera su avance.
Con el triunfo de Sheinbaum en 2024 y la obtención de una mayoría calificada en la Cámara de Diputados, el escenario político cambió. Aunque todavía debe negociarse con el Senado y con los congresos locales, el gobierno federal tiene ahora condiciones más favorables para empujar una reforma de gran calado. No obstante, tanto el Partido Verde como el Partido del Trabajo —aliados de Morena— han expresado reservas, especialmente en lo que respecta a la desaparición de diputaciones plurinominales.
Además, sectores académicos y organizaciones de la sociedad civil han advertido sobre el riesgo de debilitar los contrapesos electorales si la reforma no garantiza la autonomía de los órganos electorales y la pluralidad política.
El reto de construir consensos
Pablo Gómez tendrá la responsabilidad de coordinar los trabajos técnicos y políticos necesarios para aterrizar una propuesta que cumpla con los objetivos de la administración sin vulnerar la legitimidad democrática del proceso electoral. La comisión trabajará con expertos en derecho constitucional, politólogos, organizaciones ciudadanas y representantes de todos los partidos con presencia legislativa.
El proceso incluirá foros públicos y consultas especializadas para recabar opiniones y construir consensos. Según declaraciones del propio Gómez, el objetivo no es imponer una visión única, sino “avanzar hacia un modelo electoral más eficiente, menos costoso y profundamente democrático”.
A pesar de las tensiones previstas, el inicio formal de la comisión marca un momento clave en la agenda política del nuevo gobierno. La forma en que se aborde esta reforma electoral será determinante para la credibilidad de Sheinbaum, su relación con la oposición y el futuro del sistema democrático mexicano.
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