Cierre de EE. UU. causa retrasos en cruces fronterizos

Un cierre con efectos inmediatos

El cierre parcial del gobierno de Estados Unidos —provocado por la falta de acuerdo presupuestal entre el Congreso y la Casa Blanca— ha comenzado a impactar de forma directa a miles de personas en la frontera con México. Las garitas de Ciudad Juárez–El Paso, una de las más transitadas del país, registran largas filas, tiempos de espera de hasta seis horas y una notable disminución de personal de control fronterizo.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) confirmó que debido a la suspensión de fondos federales, miles de agentes fueron enviados a licencia temporal o a turnos reducidos, lo que ha afectado las operaciones de revisión tanto vehicular como peatonal. El tránsito comercial, clave para el intercambio económico entre ambos países, también enfrenta retrasos considerables en la entrada y salida de mercancías.


Impacto en los cruces y la movilidad fronteriza

Los retrasos se han extendido a los principales cruces fronterizos de Texas, California y Arizona, aunque el punto más crítico se reporta en el puente internacional Paso del Norte, que conecta Ciudad Juárez con El Paso. Conductores, estudiantes, trabajadores y transportistas han denunciado esperas que superan las cinco horas, así como cierres intermitentes en algunos carriles.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que los recursos de emergencia se están destinando prioritariamente a tareas de seguridad y migración, lo que ha reducido el número de agentes disponibles en las casetas de revisión. Solo permanecen operando al 60 % de su capacidad habitual.

En el lado mexicano, las autoridades locales han implementado operativos para ordenar la circulación y evitar bloqueos, aunque la saturación persiste. Empresas maquiladoras de la región fronteriza reportaron retrasos en el traslado de mercancías y pérdidas estimadas en millones de dólares diarios debido al cuello de botella logístico.


Reacciones empresariales y sociales

El sector privado mexicano y estadounidense expresó su preocupación por el impacto económico del cierre. La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) y la Asociación de Maquiladoras Index Juárez advirtieron que, si la situación persiste, podría haber afectaciones en las cadenas de suministro y cancelación de pedidos internacionales.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) pidió a ambos gobiernos establecer canales de comunicación para agilizar el tránsito comercial. “Cada hora de retraso en frontera representa una pérdida directa para la productividad”, señaló el organismo, recordando que más del 80 % del comercio bilateral se transporta por vía terrestre.

Los trabajadores transfronterizos también son de los más afectados. Miles de personas que cruzan diariamente por razones laborales se enfrentan a demoras prolongadas, lo que ha generado ausencias en centros de trabajo, pérdida de ingresos y dificultades para cumplir horarios. Muchos de ellos han optado por pernoctar en El Paso para evitar repetir las filas diarias.


Repercusiones políticas en Washington

El cierre parcial del gobierno estadounidense responde al bloqueo presupuestal entre el Congreso y la administración de Donald Trump, quien busca aprobar un paquete de gasto que incluye nuevos fondos para seguridad fronteriza y deportaciones. Los legisladores demócratas se niegan a avalar un presupuesto que, aseguran, “prioriza el control migratorio por encima de los derechos humanos y la estabilidad administrativa”.

El enfrentamiento político ha paralizado temporalmente a varias agencias federales, entre ellas la CBP, el Servicio de Parques Nacionales y la Administración de Aviación Federal (FAA). Miles de empleados públicos fueron enviados a “furlough” —licencia sin goce de sueldo—, mientras que los trabajadores esenciales permanecen laborando sin pago inmediato.

La Casa Blanca ha restado importancia a los efectos del cierre, argumentando que “la seguridad nacional es prioritaria y los sacrificios temporales son necesarios”. Sin embargo, los gobernadores fronterizos y alcaldes locales han solicitado apoyo económico emergente para compensar los daños logísticos y financieros.


Consecuencias económicas para México

México, como principal socio comercial de Estados Unidos bajo el Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC), enfrenta un escenario complejo. Los retrasos en los cruces han afectado el transporte de insumos industriales, piezas automotrices y productos agrícolas perecederos. Las aduanas mexicanas informaron de congestiones en los patios de exportación, particularmente en Chihuahua, Coahuila y Baja California.

Expertos en comercio internacional advierten que un cierre prolongado podría alterar la cadena de valor regional, reducir las exportaciones y generar pérdidas de competitividad. Además, las maquiladoras instaladas en el norte del país dependen de insumos provenientes de Estados Unidos, por lo que las demoras afectan también la producción interna.

Economistas estiman que si el cierre se prolonga más de dos semanas, el impacto combinado para México y EE. UU. podría superar los 3 000 millones de dólares en pérdidas, considerando los efectos sobre logística, consumo y manufactura.


Dimensión humanitaria y fronteriza

El cierre administrativo también ha tenido un impacto en el ámbito migratorio. Organizaciones civiles denunciaron demoras en los trámites de asilo y suspensión de entrevistas migratorias programadas en centros fronterizos. Algunas personas que esperaban audiencias ante tribunales migratorios fueron notificadas de su aplazamiento indefinido, lo que aumenta la incertidumbre de miles de solicitantes.

En refugios de Ciudad Juárez y Tijuana, las autoridades locales y ONG informaron sobre mayor saturación debido a que los migrantes que esperaban ingresar a Estados Unidos quedaron varados. La reducción de personal en los puntos de control también ha incrementado la vulnerabilidad de estas personas ante redes de tráfico y violencia en la frontera norte.


Perspectiva y posibles salidas

Analistas políticos prevén que el cierre podría extenderse varios días más, dado que las negociaciones entre el Congreso y la Casa Blanca permanecen estancadas. Mientras tanto, la administración estadounidense evalúa reasignar recursos temporales del Departamento de Defensa para mantener las operaciones mínimas en las garitas más transitadas.

En México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mantiene comunicación constante con autoridades estadounidenses y ha expresado su “preocupación por los efectos colaterales que el cierre genera en comunidades fronterizas”. El gobierno mexicano ha pedido establecer mecanismos bilaterales de emergencia para garantizar el flujo comercial y humanitario.


Conclusión

El cierre del gobierno de Estados Unidos ha trascendido la esfera política para convertirse en un problema humanitario y económico de alcance regional. Los retrasos en la frontera reflejan la fragilidad de la infraestructura logística y la dependencia de decisiones políticas internas en Washington.

Mientras persista el bloqueo presupuestal, los ciudadanos, transportistas y trabajadores de ambos lados seguirán siendo los más afectados. La frontera, símbolo de la integración económica norteamericana, se ha convertido una vez más en escenario de tensiones políticas cuya factura pagan millones de personas que dependen de su apertura diaria.

Viaja por el mundo sin salir de casa a través de las noticias internacionales que marcan la agenda global. A las 10 am, acompaña a Ale Díaz de la Vega en El Daily Diario para un análisis profundo de los eventos que nos conectan globalmente. Haz clic aquí y expande tu horizonte.

COMPARTE: