Aprobación en lo general: fuerzas políticas en pugna
La tarde del martes 14 de octubre de 2025, la Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Ley de Amparo presentada por la Presidencia, con 345 votos a favor, 131 en contra y 3 abstenciones. La reforma había sido revisada en comisiones unidas de Justicia y Hacienda, e incluía modificaciones solicitadas por la propia Presidencia para evitar conflictos constitucionales relacionados con la retroactividad.
Una de las abstenciones más llamativas fue la de Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte, quien señaló que la reforma afecta el interés colectivo en ciertos casos. En general, las bancadas de Morena, PVEM y PT impulsaron la aprobación, pese a los señalamientos constantes de la oposición, que advirtió que se trata de una iniciativa que reduce el margen de defensa ciudadana frente a las decisiones del Estado.
Ajustes clave: el artículo transitorio y la retroactividad
Uno de los puntos más controversiales fue el artículo tercero transitorio, que originalmente abría la posibilidad de aplicar la nueva ley a juicios de amparo en trámite. Constitucionalistas y legisladores advirtieron que eso violaría el principio de seguridad jurídica.
Ante la polémica, los diputados decidieron modificar el texto para que los juicios de amparo iniciados antes de la entrada en vigor de la reforma sigan rigiéndose por las disposiciones vigentes al momento de su inicio. De este modo, la retroactividad plena fue descartada, aunque algunos especialistas advierten que el texto final aún es susceptible de interpretaciones que podrían permitir su aplicación en ciertos casos.
Cambios procesales y modernización
Más allá de la controversia sobre la retroactividad, la reforma incorpora modificaciones sustanciales al régimen procesal del juicio de amparo para adaptarlo a los retos contemporáneos. Entre las principales medidas destacan:
- Posibilidad de realizar trámites y promociones por medios electrónicos.
- Uso de firma electrónica y notificaciones digitales para agilizar los procesos judiciales.
- Integración obligatoria de las autoridades al Portal de Servicios en Línea del Poder Judicial, con el fin de facilitar la comunicación y el seguimiento de los casos.
- Redefinición del concepto de interés legítimo, que ahora exige un vínculo más concreto entre el demandante y el acto reclamado, lo que restringe el acceso a organizaciones o colectivos sin afectación directa.
El objetivo declarado del gobierno es modernizar el sistema judicial y reducir los amparos con fines dilatorios. Sin embargo, críticos sostienen que esta reforma puede limitar el acceso a la justicia, especialmente para comunidades o grupos vulnerables que no cuenten con representación jurídica directa.
Reacción de la oposición y voces expertas
Los grupos parlamentarios del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano denunciaron que la reforma representa un retroceso para los derechos constitucionales, al debilitar el amparo como herramienta de protección frente al poder público. Durante el debate, la oposición acusó a Morena de imponer una visión centralista y de reducir los contrapesos institucionales.
Expertos constitucionalistas han mostrado preocupación por el alcance de la reforma. Algunos señalan que, aunque se corrigió la cláusula de retroactividad, el nuevo lenguaje mantiene ambigüedades peligrosas que podrían erosionar la función garantista del amparo. Organismos de derechos humanos también advirtieron que colectivos ambientales y civiles podrían enfrentar mayores obstáculos para interponer recursos legales contra decisiones gubernamentales que afecten el interés público.
Por su parte, el exministro Arturo Zaldívar defendió que la propuesta no avala actos contrarios a la Constitución, aunque pidió que se clarifiquen algunos términos para evitar interpretaciones discrecionales que perjudiquen a los ciudadanos.
Próximos pasos y escenario legislativo
Tras su aprobación en lo general, el dictamen fue enviado al Senado para su revisión en lo particular. Se espera que en los próximos días se discutan las reservas y que el texto definitivo sea promulgado antes de finalizar octubre.
Si el Senado ratifica la minuta sin mayores cambios, la reforma podría entrar en vigor a inicios de 2026, dando pie a una etapa de transición en la que los tribunales federales deberán adaptar sus procedimientos a las nuevas disposiciones.
Implicaciones e impacto institucional
La reforma a la Ley de Amparo marca una de las transformaciones más profundas del sistema judicial mexicano en las últimas décadas. Si bien promete modernizar los procedimientos, su verdadero reto será preservar el equilibrio entre eficiencia y justicia, evitando que el amparo se convierta en un recurso meramente formalista, inaccesible o limitado a intereses privados.
El debate no termina en el Congreso: se espera que diversos sectores interpongan acciones de inconstitucionalidad, lo que colocará a la Suprema Corte en el centro de una nueva disputa sobre la división de poderes y la protección de derechos fundamentales.
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