El árbol de Ko habla de la muerte sin tabúes

La obra lleva una década conversando con niños

El árbol de Ko cumple diez años de recorrido con una temporada en el Centro Cultural del Bosque, donde continuará hasta el 4 de octubre.

La coproducción chileno-argentina de Avuelopajaro combina actuación, narración oral, títeres de mesa y objetos para contar la relación entre un niño y su abuela alrededor de memoria, pérdida y transmisión de historias.

La muerte aparece sin convertirse en lección

Esteban Herskovits sostiene que asuntos como la muerte, el cuerpo o la idea de una tierra compartida no deben considerarse automáticamente inadecuados para públicos infantiles.

La propuesta evita presentar respuestas cerradas y utiliza el vínculo entre Ko, su abuela y un árbol como imagen desde la cual los niños pueden construir preguntas sobre pérdida, recuerdo y continuidad.

Una maleta contiene todo el universo escénico

La producción trabaja sobre una mesa de apenas 1.60 metros y puede transportarse dentro de una maleta de 23 kilos.

Esa escala reducida forma parte del lenguaje del montaje: objetos sencillos cambian de significado mediante movimiento, voz e imaginación, recuperando la misma capacidad infantil que permite convertir un objeto cotidiano en personaje o paisaje.

Los títeres también conservan otras historias

Varias figuras utilizadas en la obra procedían de montajes anteriores y fueron reunidas como un collage con referencias africanas, chilenas y mapuches.

El resultado no reproduce literalmente esas tradiciones, sino que las incorpora a un relato contemporáneo que después de una década sigue modificando su significado según el contexto social en el que se representa.

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