Inundaciones dejan 70 muertos y 72 desaparecidos

Una tragedia natural de gran escala

Durante los primeros días de octubre de 2025, lluvias extraordinarias provocaron inundaciones y deslizamientos en múltiples estados del centro y este de México. El saldo oficial más reciente reporta 70 personas fallecidas y 72 desaparecidas, así como cientos de comunidades incomunicadas, daños masivos en infraestructura y servicios, y un esfuerzo nacional de rescate en curso.

Los estados más afectados incluyen Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí. En Veracruz se concentran los impactos más severos por acumulaciones precipitadas extremas, con zonas como Poza Rica gravemente afectadas por el desbordamiento del río Cazones. En Hidalgo se reportaron múltiples municipios aislados por deslaves y carreteras dañadas, mientras que Puebla sumó un impacto considerable en localidades montañosas y rurales.

El fenómeno está vinculado a sistemas meteorológicos activos en el Atlántico y Pacífico —como la influencia residual de tormentas tropicales— que saturaron cuencas, provocaron arrastres de tierra y elevaron niveles de ríos a umbrales críticos.

Daños materiales, sociales e impacto urbano

Las lluvias torrenciales han dejado una estela de destrucción:

  • Más de 100,000 viviendas sufrieron daños, algunas completamente destruidas o inhabitables.
  • Se registraron fallas en más de 320,000 usuarios que quedaban sin servicio eléctrico, aunque las autoridades señalaron un restablecimiento cercano al 93 %.
  • Cercana a 1,000 kilómetros de carreteras resultaron afectados, con puentes colapsados, deslaves y cortes de vías que aislaron comunidades.
  • Al menos 308 escuelas y decenas de instalaciones médicas presentaron daños estructurales o quedaron inoperables temporalmente.
  • Muchas comunidades están incomunicadas, sin acceso a agua potable, alimentos, atención médica ni vías de evacuación eficientes.

Delcy Rodríguez, ministra venezolana: participantes en el gobierno federal han desplegado maquinaria pesada, helicópteros y cientos de elementos de la Guardia Nacional, Ejército y Protección Civil para apoyar en rescates, limpieza y reparto de ayuda humanitaria. En las zonas más críticas, se instalaron albergues provisionales y se distribuyeron despensas, agua, productos de higiene y kits de salud.

Respuesta y coordinación entre autoridades

Ante la magnitud del desastre, el gobierno federal activó el Sistema Nacional de Protección Civil y puso en marcha el Comité Nacional de Emergencias, con la presidenta Claudia Sheinbaum supervisando directamente los trabajos desde los puntos más afectados. Se han establecido centros de mando regionales para coordinar acciones con gobernadores estatales y municipales.

Se han realizado sobrevuelos de reconocimiento, censos de daños y presencia en terreno de autoridades para localizar víctimas, cuantificar pérdidas y priorizar rehabilitación de infraestructura básica (vías, comunicaciones, energía). En algunas zonas, el acceso solo es posible por aire o caminos alternos.

Además, se considera la activación de recursos de reconstrucción federal y la movilización de fondos emergentes para atender lo urgente: albergues, apoyos económicos, rehabilitación de servicios y reconstrucción de viviendas.

Retos logísticos, humanos y de gobernabilidad

1. Localización de desaparecidos
El hallazgo de personas desaparecidas en zonas montañosas, entre escombros y bajo corrientes es complejo. Muchas comunidades rurales carecen de registros precisos o de mapas confiables de infraestructura, lo que dificulta las labores de búsqueda.

2. Acceso limitado e incomunicación
Varias localidades permanecen aisladas por caminos destruidos o pendientes intransitables. La restauración de rutas terrestres es lenta, lo que obliga a depender de medios aéreos para ciertos auxilios.

3. Riesgos sanitarios y salud pública
La inundación prolongada puede generar brotes de enfermedades gastrointestinales, dengue, leptospirosis, entre otras. La falta de servicios básicos como agua y saneamiento agravará estos riesgos si no se atienden con rapidez.

4. Coordinación multiescala
Convergencia entre niveles federal, estatal y municipal es esencial, pero las críticas apuntan a la necesidad de una respuesta más ágil, con recursos suficientes y mecanismos de rendición claros.

5. Prioridad y asignación de recursos
Determinar qué zonas reconstruir primero, cómo canalizar apoyos y cómo equilibrar lo urgente con lo estructural será un desafío político y técnico. La transparencia y focalización son clave para evitar diluciones o favoritismos.

Implicaciones sociales, económicas y políticas

Este desastre natural tiene repercusiones profundas más allá de lo inmediato:

  • Desplazamientos humanos temporales: miles de familias han sido evacuadas o viven en albergues, generando necesidad de vivienda de emergencia y apoyo social prolongado.
  • Pérdidas económicas: desde al ralentí de la actividad productiva hasta el daño al comercio local, la agricultura rural y el turismo en zonas afectadas.
  • Brecha territorial y desigualdad: las zonas rurales y marginadas sufren las consecuencias más graves, evidenciando fragilidades estructurales en infraestructura, planeación urbana y prevención.
  • Agenda política y rendición de cuentas: la eficacia de la respuesta y los tiempos de reconstrucción pueden tener impacto en la legitimidad de los gobiernos estatales y del Ejecutivo federal.
  • Sensibilidad frente al cambio climático: las lluvias extremas y frecuentes reactivan la discusión sobre adaptación, manejo de cuencas, obras hidráulicas y políticas preventivas a largo plazo.

Escenarios y recomendaciones

  • Corto plazo: prioridad en rescate, atención médica, restablecimiento de servicios básicos, evaluación de daños y albergue temporal.
  • Mediano plazo: rehabilitación de viviendas, puentes, carreteras, instalaciones educativas y médicas; reconstrucción con criterios resilientes.
  • Largo plazo: revisión de políticas hidráulicas, planificación urbana sustentable, alerta temprana, inversiones en infraestructura verde y monitoreo climático.

Se recomienda apertura de censos participativos, mecanismos de supervisión ciudadana, transparencia en el uso de recursos de reconstrucción y fortalecimiento de capacidades estatales en protección civil.

Conclusión

Las inundaciones de octubre de 2025 constituyen una de las crisis naturales más severas en años recientes en México. El costo humano, material y social es elevado, pero la respuesta emergente del Estado es igual de intensa.

El verdadero reto será transformar esta catástrofe en una oportunidad para replantear la gestión del riesgo, fortalecer infraestructuras resilientes y reducir la vulnerabilidad de las comunidades más expuestas.


Referencias

  • El País: “La cifra de muertos por las inundaciones en México aumenta a 70 en las últimas horas”
  • Reuters: “Dozens still missing days after Mexico’s mass flood”
  • Ap / medios internacionales: “Flooding in central and southeast Mexico kills 28, and damages homes and hospitals”
  • Wikipedia / compendios: “October 2025 Mexico floods and landslides”
  • El Tiempo: “México enfrenta su peor temporal en años: al menos 70 muertos, 72 desaparecidos y más de 100 municipios incomunicados tras lluvias extremas”

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