Magnicharters agrava crisis financiera

Golpe judicial

Magnicharters enfrenta un deterioro financiero mayor después de que una jueza federal desechó la solicitud de concurso mercantil voluntario presentada por Grupo Aéreo de Monterrey, empresa propietaria de la aerolínea.

La resolución deja a la compañía sin la protección legal que le habría permitido entrar a una etapa de conciliación con acreedores.

Mientras tanto, sus operaciones permanecen detenidas y su margen de maniobra se reduce.

Impacto local

Aunque el trámite se resolvió en tribunales federales, el caso tiene peso para Nuevo León por el vínculo corporativo de la firma.

Además, las cancelaciones afectaron rutas desde Monterrey, además de Cancún y Ciudad de México.

Con ello, la crisis rebasa el problema operativo de una aerolínea turística y alcanza a pasajeros, agencias, trabajadores y proveedores relacionados con una empresa de origen regiomontano.

Presión financiera

La compañía ya venía arrastrando una suspensión temporal de su certificado de operador aéreo por parte de la AFAC.

La medida ocurrió tras observaciones financieras detectadas desde enero.

A esa presión se suman adeudos estimados en más de 150 millones de pesos con agencias de viajes, pagos laborales retrasados y 156 quejas ante Profeco.

Estos factores complican cualquier intento de reestructura.

Ruta incierta

El rechazo no cancela por completo la posibilidad de una nueva solicitud, pero obliga a la empresa a corregir omisiones, negociar directamente o enfrentar acciones de acreedores.

Para Nuevo León, el caso deja una señal de riesgo sobre empresas locales con operaciones nacionales.

Cuando falla la solvencia, el golpe llega también al empleo, al turismo y a la confianza comercial.

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